Tag Archives: vida después de la vida

Almas que viajan de una a otra vida

10 Jul

Espíritus, almas que viajan de una a otra vida

almas entrantes

Somos espíritu, y el espíritu no tiene edad, ni tiempo, ni  espacios, no tiene forma, no tiene sexo, solo Es, y existe en el ahora, pero también existe en el ayer, en los múltiples pasados, en todas las experiencias vividas….

Lo difícil es comprender por qué si en una vida hemos atravesado por muchos sufrimientos y penurias, luego vengamos a otra a seguir penando, si supuestamente nuestras almas son sabias y deberían evitar tanto sufrimiento una y otra vez.

 Una explicación podría ser que vivimos miles de vidas, y llegamos una y otra vez, desde un lugar de luz realizando como un descenso, como un vuelo rasante, intentando encontrar un cuerpo que nos albergue y que nos permita experimentar a través de los sentidos que allá no tenemos, pues donde estamos fuera solo hay espacio, aire, luz, oscuridad, frío, calor, solo eso y todo junto pero nada en especial nos toca, nos hace sentir.

Muchas personas que hicieron regresiones o estudios de vidas pasadas, quedan sorprendidas por  las revelaciones que encuentran y de las cosas que toman conciencia, que tal vez antes no les resultaban tan claras

Después de algún tiempo, estos individuos fueron capaces de encontrar la paz interior y un maravilloso bienestar.

Si actualmente estás sufriendo de una condición de salud complicada desde hace algún tiempo, alguna fobia o temor inexplicable que te hayan acompañado durante años y no puedes encontrar una cura esto puede ser indicio (no digo que necesariamente lo sea) de algún aprendizaje que tenga que ver con una o varias vidas pasadas que están incidiendo en esta vida actual.

©Marianela Garcet

Del libro: Vidas Pasadas- Tiempo Presente, de Marianela Garcet

Encuentra este y todos los libros de Marianela Garcet en

Libros (librería Virtual)

AMAZON (librería Virtual)

Anuncios

Un radiante comienzo

8 Jun

Un radiante comienzo

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

Elizabeth-Kubler-Ross-2

La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

fuente:  http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood

9 Mar

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood codeándose con las estrellas

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey Mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y…, Mamá, ese hombre soy yo. Yo me encontré”

Por Tara MacIsaac – La Gran Época

Boy-Hollywood

Cartel de Hollywood. (Shutterstock *) Abajo a la izquierda: una foto de archivo de un chico señalando. (Shutterstock *) 2 º Derecha: Marilyn Monroe en la portada de la edición enero 1954 de la revista Now. (Wikimedia Commons) Abajo a la derecha: La actriz Rita Hayworth (Wikimedia Commons)

A los 4 años de edad, Ryan empezó a hablar de ir a casa, a Hollywood. Solía dirigir películas imaginarias, gritando “¡Acción!”

Sus padres no pensaban mucho sobre esto hasta que comenzó a tener pesadillas. “Se levantaba agarrando su pecho y diciendo que no podía respirar. Comentó que cuando estaba en Hollywood su corazón había explotado”, escribió el Dr. Jim Tucker, un destacado investigador de casos de reencarnación, en su libro “Volver a la vida: Casos extraordinarios de niños que recuerdan vidas pasadas”. El Dr. Tucker es también profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento neurológico de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, y director médico de la Clínica de Psiquiatría para el Niño y la Familia.

Mientras intentaba aliviar la angustia del niño, Cyndi, la madre de Ryan, contactó al Dr. Tucker. Ella no estaba predispuesta a creer en la reencarnación; se crió como Bautista y su esposo era hijo de un ministro de la Iglesia de Cristo. Pero como su hijo siguió hablando de su otra vida y de su otra familia en Hollywood, eso la impulsó a buscar ayuda donde la pudiese encontrar. Ryan solía llorar pidiéndole a Cyndi que lo llevara a casa con su familia en Hollywood.

Consiguió en la biblioteca algunos libros sobre Hollywood para ver si Ryan reconocía algo. En uno de los libros, una imagen de la película de 1932 “Noche tras noche” desencadenó una serie de recuerdos que posteriormente fueron verificados.

Dijo que era amigo de un hombre que en la película era un vaquero y también actor en comerciales de cigarrillos. Gordon Nance era un actor en esa película; protagonizó westerns y fue portavoz de los cigarrillos Viceroy.

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y… mamá, ese hombre soy yo. Me encontré”.

El hombre que Ryan identificó como George era George Raft, un actor principalmente de películas de gángsters en las décadas del 1930 y 1940. El hombre que Ryan identificó como a sí mismo no estaba nombrado en el libro, pero más tarde el Dr. Tucker ayudó a la familia a descubrir su identidad: Marty Martyn.

Martyn tuvo un papel secundario en la película. Ryan recordó una escena de la película donde había un armario lleno de armas. Sí, había tal escena en esa película.

Recordó otros detalles de la vida de Martyn, los colores de su automóvil y del automóvil de su esposa, el cabello castaño rizado de su madre, una hermana tres años menor que él, las coletas de su hija y su época de bailar tap en Broadway. Ryan una vez le pidió a su madre un “Tru Ade”, antes de corregirse a sí mismo y decir “Dr. Pepper”. Pues resulta que Tru Ade fue un refresco que se vendió desde 1940 hasta principios de los ’70, mucho antes de la época de Ryan.

Vio una foto de Marilyn Monroe y la llamó “esa dama María”. Comentó que trató de hablar con ella en una fiesta y que “esos tipos del estudio” le dieron un puñetazo. Ellos no lo dejaron acercarse lo suficiente como para hablar con ella. Vio una foto de Rita Hayworth y dijo que solía hacer presentaciones de Coca-Cola.

La nostalgia y la añoranza caracterizaron sus conversaciones sobre el estilo de vida de Hollywood y sobre los viajes por el mundo, bailando vals en barcos con bellas mujeres y otros pasatiempos glamorosos. Una vez dijo: “No puedo vivir en estas condiciones. Mi última casa era mucho mejor”.

Probando más los recuerdos

El fallecido Ian Stevenson, predecesor de Tucker en la Universidad de Virginia, examinó muchos casos de niños que recuerdan vidas pasadas en Asia. Tucker se está enfocando más en los casos de Estados Unidos. Generalmente, las familias asiáticas tienen un trasfondo de creencia en la reencarnación, muchas familias estadounidenses no.

Tucker escribió que “en los casos de los asiáticos, las familias suelen llevar a cabo pruebas informales, que son completamente descontroladas”. “Tal como escribió Ian, las pruebas generalmente se hacen con un gran grupo de gente alrededor. Alguien hace una pregunta como por ejemplo ‘¿Ves a tu esposa aquí?’ Cuando todo el mundo mira expectante a la viuda de la persona anterior, es difícil que el niño se equivoque al señalar a la persona”.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro fotos de mujeres, de todas estas Martyn conoció solo a una, la que era su esposa. Ryan no pareció reconocer a las otras fotos y señaló la foto de la esposa de Martyn y dijo que le resultaba familiar.

El Dr. Tucker le mostró fotos de cuatro hombres. Ryan señaló a uno y le dijo: “Ese es el senador Five”. Ryan dijo que se había reunido con ese senador en Nueva York. La foto era del senador Ives (el Dr. Tucker dijo que el niño pudo haber confundido “Ives” por “Five”), que era un senador de los EE.UU. para Nueva York en los años ’40 y ’50. Martyn había conocido a Ives, pero no a los otros tres hombres en las fotos.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro nombres (Ryan tenía seis años en ese momento y pudo leer los nombres): John Johnson, Willie Wilson, Marty Martyn y Robert Robertson. Ryan eligió Marty Martyn. El Dr. Tucker realizó varias pruebas similares.

Reunión con la hija de Martyn

Según el Dr. Tucker, a veces enfrentar a la familia de una vida anterior puede ayudar a los niños a dejar de lado la vida anterior y la angustia asociada, “Los recuerdos de los niños quedan validados, pero también ven que las cosas han cambiado”.

Aunque Ryan había expresado desde hace tiempo una intensa añoranza de lo que recordaba de su antigua vida, en cierto punto él dijo: “Yo sólo quiero ser yo, no mi viejo yo”. Cuando se estaba preparando para conocer a la hija de Martyn y le dijeron su edad, él se enojó. “Ella envejeció. ¿Por qué no me esperó?”

Durante la reunión Ryan se mantuvo reservado. Más tarde dijo: “La misma cara, pero ella no me esperó. Ella cambió, su energía cambió. No quiero volver. Quiero seguir para siempre con esta familia”.

¿Por qué regresó?

Muchos de los niños que parecen recordar sus vidas pasadas, murieron angustiados.

El Dr. Tucker escribió: “Ryan dijo que la razón por la que tuvo que regresar fue que no pasaba suficiente tiempo con su familia en su vida pasada; trabajaba tanto que se olvidó de que el amor es lo más importante”.

Lo que Ryan recordó del embarazo de su madre, el tiempo antes del nacimiento

Cyndi quería una hija. Su marido ya tenía dos hijos y ellos decidieron tener uno más. Un día Ryan le preguntó por qué pensaba que iba a ser una niña y Cyndi le preguntó cómo sabía que ella deseaba tener una niña. Él respondió que nadie se lo había dicho, que él lo había visto desde el Cielo.

“Ese médico te hizo un test y te dijo que yo era un niño. Te enojaste y dijiste que él estaba equivocado. Tú simplemente sabías que yo sería una niña. Mamá, era el cumpleaños de papá, después fuiste a un restaurante a comer y lloraste durante un tiempo muy largo”.

Todo eso era tal como había sucedido. Cyndi explicó que ella realmente lamentaba su comportamiento ese día y que no pudo imaginar cómo podría haberle dicho a Ryan sobre el tema o hablado de ello para que él lo oyera.

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.lagranepoca.com/32252-nino-recuerda-su-vida-pasada-hollywood-codeandose-estrellas

Niño de 3 años recordó su vida pasada

11 Feb

Niño de 3 años recuerda su vida pasada

El niño de tres años que recordó su vida pasada, identificó a su asesino y la ubicación de su cuerpo

nino-vida-pasada

Siempre se ha considerado que los niños tienen una imaginación muy viva. Pero, ¿cómo podemos saber si nuestros niños están contando historias o si realmente son la reencarnación de alguien? Hay muchos casos que indican que los niños, de hecho, tienen la capacidad de recordar sus vidas pasadas. Y aunque muchas personas rechazan esta creencia, lo cierto es que los hechos demuestran que se trata de toda una realidad.

¿Pero qué ocurre si un niño reporta un incidente en particular que se puede probar? Por ejemplo, mediante los libros de historia, en los registros de guerra o incluso por los recuerdos de los miembros mayores de la familia.

Y este es el caso de un niño de 3 años de edad, que vive en la región de los Altos del Golán, cerca de la frontera de Siria e Israel, que según relató fue asesinado con un hacha en su vida anterior. Pero lo sorprendente no fueron sus palabras, fue capaz de mostrar a los ancianos de la aldea, el lugar exacto donde el asesino enterró su cuerpo. Después de una investigación al lugar indicado por el muchacho, descubrieron atónitos el esqueleto de un hombre allí, además el arma del homicida, un hacha.

La reencarnación de una víctima por asesinato

En su libro, “Los niños que han vivido antes: La reencarnación en la actualidad”, el terapeuta alemán Trutz Hardo narra la historia de este chico, junto con otras historias de niños que parecen recordar sus vidas pasadas con una exactitud asombrosa. La historia de este niño fue presenciada por el Dr. Eli Lasch, quien es mejor conocido por el desarrollo del sistema médico en Gaza como parte de una operación del gobierno israelí en la década de 1960. El Doctor Lasch, que murió en 2009, le contó los acontecimientos asombrosos a Hardo.

El muchacho era de la etnia drusos, y en su cultura se acepta la existencia de la reencarnación como un hecho. Tan pronto como nace un niño, los ancianos buscan marcas de nacimiento, ya que están convencidos de que éstas provienen de heridas de muerte atribuidas a una vida pasada. Si dichas marcas se encuentran en un niño, los ancianos tratan de descubrir información de su vida pasada, y tan pronto como el niño es capaz de hablar intentan obtener los primeros indicios sobre las circunstancias de su antigua muerte.

Ellos son conscientes de que a menudo los niños pequeños confunden los acontecimientos pasados ​​y presentes, así que tan pronto como el niño tiene tres años y es capaz de distinguir entre los acontecimientos del pasado y su vida actual, el niño es llevado al lugar que ha descrito y en el que afirma haber vivido en una vida pasada (siempre que el niño en cuestión mencione tal lugar). Dado que se trata por lo general una circunstancia inusual, se forma una especie de tablero de nativo para la investigación, dirigido por varios respetados ancianos de la aldea.

Incluso con estos datos, la historia del pequeño de tres años llegó a sorprender a toda su comunidad. El pequeño nació con una gran mancha de nacimiento en la cabeza de color rojo. Cuando el niño tenía la edad suficiente para hablar, le dijo a su familia que había sido asesinado por un golpe en la cabeza hecha con un hacha, además de recordar el nombre que tuvo en su vida pasada. El chico decía ser la reencarnación de un hombre que había desaparecido cuatro años antes. También recordaba el nombre completo de su asesino.vida-pasada-ninoDebido a la expectación creada por las declaraciones del muchacho, muchos curiosos se habían reunido para presenciar lo imposible. De repente, el muchacho se acercó a un hombre y le dijo: “¿No eres tú…?” El hombre respondió que sí. Entonces el muchacho dijo: “Yo solía ser su vecino. Tuvimos una pelea y me mató con un hacha”. El hombre se quedó sin habla y sin poder reaccionar pero él no admitió el asesinato.

Entonces el niño les dijo a los ancianos donde estaba enterrado el cuerpo. En ese mismo lugar, encontraron el esqueleto de un hombre con una herida en la cabeza que correspondía a la marca de nacimiento del niño. También encontraron el hacha, el arma homicida. Todo el mundo se quedó mirando el asesino quien finalmente admitió el crimen delante de todos. El Doctor Lasch, fue el único no-druso que estuvo presente a través de todo este increíble proceso.

¿Cómo podía haber sabido el pequeño donde había enterrado su cuerpo después de su muerte? ¿Cómo pudo reconocer a su asesino? ¿Cómo un niño tan pequeño recordaba tantos detalles de una vida pasada? Son muchas las preguntas que acompañan a este inusual caso, que escapa a cualquier explicación de la razón.

Fuente: Paradigma Terrestre

El humano de Luz

22 Ago

El humano de Luz

47090_1560148451685_1474512492_31471091_4916478_n

Cómo es el humano de Luz

Hay tres tipos de evolución que pueden decodificar la actividad de la “Luz Viviente” durante la transición de la forma física (o tipos diferentes de ascensión y adquisición de frecuencias más elevadas del cuerpo, también denominado el cuerpo de luz):

1) La Evolución física por la vía de la encarnación en la más pura forma física (encarnación positiva); en otras palabras, evolucionar en un cuerpo de luz encarnado en un cuerpo de luz, dado que ya se obtuvo un cierto nivel de conciencia en una encarnación anterior que hace posible manejar las crecientes tasas vibratorias del cuerpo de luz: la conciencia equipara la tasa vibratoria.

2) El hombre físico que posee la rejilla de luz de un alma evolucionada que puede ser codificada desde la “Vida de lo Vivo” a una encarnación física-espiritual más avanzada en el cielo inferior; tal ser es un “croquis de luz” a imagen y semejanza de su Dios Creador determinado (en otras palabras, un ser de alto calibre en la jerarquía espiritual crea otro ser, un doble si se lo quiere llamar así, y lo coloca dentro de un cuerpo y/o un cuerpo de luz)

3) El humano espiritual-físico que posee una unidad completa con la Shekinah espiritual que es capaz de resucitar directamente en el “Cuerpo de Luz” del arquetipo del Adan Kadmon. Tiene la virtud de completar su misión espiritual y la prerrogativa de participar en los cielos superiores que trabajan directamente a Imagen y Semejanza del Padre.

Los que hayan irradiado su amor hacia la Luz de lo Vivo, hacia el universo mayor, continuarán expresando el poder de la ‘Imagen de los Iluminados’, porque han aprendido a compartir las pulsaciones del Amor en la continuidad y en el cambio. Los que nieguen la Luz volverán al inicio de su conciencia en forma de carne (o en formas aún inferiores de metamateria) porque la carne no puede transformarse en la Luz de lo Vivo.

En otras palabras, al final de un programa evolutivo, si el código genético de un alma individual no es merecedor de funcionar en el siguiente peldaño de la regeneración “a la Luz” de la especie, esa alma es situada una o varias funciones atrás en la escala biológica, donde tendrá que aprender a través de su karma negativo a armonizarse con la Luz y el Amor.

En esencia, existen en la “muerte consciente” hasta que se dan cuenta de que el poder del Amor abre el sendero visual de la ascensión a niveles indescriptibles de esencia de Luz. Cada acción en la vida es parte de la energía centrífuga de la materia que construye las unidades de energía consciente para que sean lo suficientemente fuertes como para resucitar el polvo de la vida en factores de luz de la nueva onda.

La negación de esta energía centrífuga supone la falta de luz espiritual codificada, y la luz del ser irrealizado sencillamente se disipa en partículas de carga lumínica que degeneran y vuelven a ser combinaciones básicas de energía que será usada para nuevos comienzos evolutivos.

Este es el programa de reciclaje cósmico. La “luz de la conciencia” no utilizada se le da frecuentemente a personas deterioradas o a niños huérfanos de algún otro marco temporal de vida, quienes la usarán sabiamente.

Diseñando en la luz de la conciencia, creas tu propio Cuerpo Gematriano de luz para conectarte con la función de onda de la Luz Zohar que permite a tu cubierta exterior sobrevivir en este ciclo de vida y muerte de creación física.

A %d blogueros les gusta esto: