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Un radiante comienzo

8 Jun

Un radiante comienzo

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

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La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

fuente:  http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

El alma y la muerte clínica

11 Feb

El alma y la muerte clínica

Científicos aseguran que el alma puede abandonar el cuerpo y ver lo que ocurre a su alrededor

DesencarnaciónLas almas de las personas que han sufrido una muerte clínica, abandonan su cuerpo y pueden observar escenas de lo que está pasando a su alrededor en el mundo real, afirma un grupo de investigadores neerlandeses.

Un grupo de médicos ha realizado un estudio con la recopilación de más de 70 casos de personas que relataron la experiencia que vivieron mientras se encontraban clínicamente muertas, y están seguros que la conciencia puede vivir fuera de nuestro cerebro, pero ese mundo no puede ser percibido a través de los sentidos, según el portal ‘Epoch Times’.

El estudio cita el ejemplo de un paciente que se encontrada clínicamente muerto durante 20 minutos luego de una delicada cirugía cardíaca, y que inesperadamente regresó a la vida. Su resurrección por sí sola ya era increíble, pero más increíble fueron las escenas que el paciente vio mientras estaba muerto.

“El paciente describió una luz brillante al final del túnel y la forma cómo salió de su cuerpo. Pero más allá de eso, vio a los doctores conversando e indicó el lugar y la forma exacta cómo estaban parados. Además describió con exactitud las notas médicas que la enfermera escribía en el ordenador”, explicaron los autores del estudio.

 

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Los médicos llegaron a la conclusión de que el paciente realmente debería haber estado fuera de su cuerpo, porque de lo contrario no podría describir las escenas reales de la sala de operaciones y otras cosas. Coincidencia o vaticinio, no puede haber otra explicación realista, concluyeron.

 

Fuente: Paradigma terrestre

Almas en tránsito

23 Abr

Almas en tránsito

Transición del alma -denominada “muerte”- y pérdida de seres queridos en los tiempos por venir

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Aurelia Jones y Adama

 Porque pronto habrá tantos cambios en este planeta, y muchas almas han tomado la opción consciente, a nivel del alma, de dejar su encarnación física en este tiempo, sé que muchos de ustedes estarán encarando la transición física de uno o más de vuestros seres amados. Ellos son los que han tomado, en este determinado tiempo de su evolución, una opción distinta a la suya para la trayectoria de su alma, y es mi deseo animarles para que empiecen a ver la transición del alma que ustedes llaman “muerte” desde una perspectiva diferente.

Todos ustedes saben que no hay tal cosa como la llamada “muerte”. Por supuesto hay una transición del alma de una experiencia humana en un cuerpo físico a otro estado, percibida como muerte, pero en última instancia, esto es para el alma simplemente una transición.

Para dicho ser es casi siempre un tiempo de gran alegría, ofrecimiento, libertad y reunión con otros aspectos de uno mismo. Es un tiempo de liberación, reflexión y nuevos inicios, y nunca un acontecimiento catastrófico.

Una vez que usted entienda completamente esto, no se permitirá un período de aflicción, pues esto es la manera en que honramos la energía de los que se han ido, pero nunca jamás se sentirá otra vez triste por alguien que se ha ido.

Usted estará cómodo con la decisión tomada por su ser amado, y aprobará plenamente la opción que él ha tomado de alejarse. Usted le agradecerá por el tiempo de vida que compartieron juntos en su encarnación, y verdaderamente le bendice, a su manera, hacia una nueva experiencia, conociendo muy bien, en su corazón, que la separación es solamente una ilusión en la mente de la tercera dimensión.

Usted sabrá, sin duda, que puede verles y estar con ellos otra vez en cualquier momento en los planos internos, y que las conexiones con los seres que ustedes aman nunca podrán ser rotas a lo largo de la eternidad.

Los que se aman muy profundamente en una experiencia encarnada son generalmente aquellos que se han conocido, amado y encarnado en las experiencias de vida del otro por infinidad de tiempo. Usted ha experimentado la pérdida física del otro repetidas veces, y se han encontrado y vivido como amigos o familia repetidamente.

A veces, la transición o muerte ocurre aparentemente por un accidente o debido a un crimen, una guerra o un acontecimiento natural que usted llama una tragedia.

Todas las transiciones, no importa qué forma tomen, son planeadas por el alma en otra dimensión. Estas decisiones se toman por varias razones, según la trayectoria del alma o el equilibrio de la responsabilidad kármica que ha decidido el que ha elegido irse al otro lado del velo. A nivel del alma, para aquel que ha decidido dejar, esto es generalmente un tiempo de gran emoción y él o ella casi no pueden esperar por una nueva experiencia y aventura del gran viaje llamado “vida.”

Aquí está la historia de una mujer bien conocida por nosotros que perdió a su único hijo en un accidente automovilístico. Ella estuvo totalmente devastada por esa pérdida, y no podía regresar a un estado normal de equilibrio emocional.

Finalmente, ella me pidió canalizar a Adama de Telos para entender y descubrir por qué tal tragedia había sucedido en su vida. Ella veía ese acontecimiento como una gran injusticia, y deseaba perseguir a quién ella sentía responsable de la muerte de su único hijo.

Aquí repito lo que Adama le contestó a través de mí.

También deseo compartir que esta respuesta le dio una gran revelación y una cura para su corazón. Leyendo el mensaje de Adama, ella pudo dejar el dolor y la pena de manera rápida. Ella pudo mirar la vida otra vez con alegría y renovada esperanza, sabiendo que su hijo está bien y vivo en el otro lado del velo, amándola más que nunca, y haciendo exactamente lo que su alma quería hacer después.

Siento que es importante que ustedes entiendan más profundamente este proceso de transición que llaman “muerte.” Sabemos que muchos de ustedes, antes o después, se encontrarán en una situación similar en su vida o en la vida de alguien de su alrededor.

Para aquellos que abrazan completamente esta comprensión en su corazón y alma, ustedes podrán consolarse con una verdadera maestría cuando se enfrenten con una situación similar en su vida. Usted también podrá confortar a otros de su alrededor que todavía no han abrazado el privilegio de una comprensión tan clara de la transición física.

Ahora los dejo con la historia.

Aurelia Louise Jones

Adama contestó desde Telos

Querida Hermana Lemuriana,

Soy vuestro hermano y amigo Adama. Es un placer para mí comunicarme contigo este día, de corazón a corazón. Así como te abro mi corazón, pido también que tú me abras tu corazón a mí también, y a la verdad de tu ser.

Siento tu profundo dolor y sufrimiento por la pérdida de tu querido hijo.

Es una reacción normal que el corazón de una madre se aflija por la pérdida de su niño.

Por favor, querida hermana, es importante que te permitas sentir el dolor y la pena, pues no es sano, ni física ni espiritualmente negar o reprimir el sufrimiento.

Cuando estés lista, después de un tiempo, será aún más importante que dejes ese dolor y te muevas en alegría. La vida debe ir adelante para todos, pues ésta nunca termina.

Tú tienes un hermoso corazón abierto, hermana querida, y el dolor por la pérdida de tu querido hijo es un catalizador que está asistiendo a tu corazón en alcanzar una mayor apertura.

Tú sabes, querida, que no hay tal cosa como la muerte. Es una ilusión de la percepción en la tercera dimensión.

Si tú pudieras percibir más allá del velo, sabrías que tu hijo está vivo, bien y más conocedor que nunca antes.

Tu hijo ahora tiene la capacidad de entender sus defectos hacia ti, cuando estuvo en la expresión física, y se le ha concedido el permiso de estar más cercano a ti y a tu corazón de lo que nunca lo estuvo mientras vivió en la Tierra.

Él está completamente enterado del profundo y verdadero amor que tú sientes por él, y su propio corazón está mucho más abierto. Él también entendió que no devolvió tu amor de la manera que debía haberlo hecho, de la manera que tu esperabas, y esto le está motivando fuertemente, de este lado del velo, para verificar las lecciones aprendidas para cuando regrese en su encarnación siguiente.

Tú has tenido miles de encarnaciones en este planeta en el curso de tu evolución, y has tenido miles de niños. Tú has encarnado con muchos de ellos una y otra vez, y de verdad, nunca has estado separada mucho de aquellos con los que tenías conexiones de corazon.

Tu hijo ha sido parte de tu vida muchas veces antes, y él estará otra vez, especialmente cuando los velos entre las dimensiones se vayan diluyendo.

En los años por venir los velos desaparecerán completamente, y estarás de nuevo frente a tus seres amados cara a cara.

En un futuro no demasiado distante, al comprometerte con tu ascensión, podrás experimentar la gran alegría de encontrarte un día, cara a cara, con todos aquellos que han salido del mundo físico. Tú estarás de nuevo con ellos en forma clara sin tener que dejar tu cuerpo físico. ¡Puedes imaginar el espectáculo y éxtasis que esta gran reunión creará! Es parte del plan, amiga mia. Deja que la vela del amor y de la esperanza siga ardiendo.

Siente la presencia de tu hijo alrededor tuyo, y siente el amor que él ahora te está devolviendo.

Desde su transición, él ha ganado mucha más comprensión de la que tenía mientras estaba en su cuerpo físico. Tu hijo solicitó al consejo Kármico de Luz un permiso para estar a tu lado muy a menudo, y también que le fuera permitido ser tu guía para darte asistencia hacia tu próximo paso evolutivo.

Yo, Adama, te pido que dejes ir el sentido de tragedia.

Por lo que concierne a tu hijo, el “accidente” que tuvo pudo parecer por azar, pero es sólo en apariencia. El hombre con quien tuvo el “accidente” fue sólo un instrumento de un acuerdo kármico. Entiende que a menos que hubiera una decisión a nivel del alma de parte de tu hijo en los planos internos para terminar su encarnación y moverse al nivel siguiente, el “accidente” no habría ocurrido. En última instancia, no hubo “accidente”, sino el trabajo efectivo de una decisión del alma para un dar un paso evolutivo.

 

A nivel del alma, no era hora para tu hijo de ir adelante en el proceso de ascensión, como tú misma has escogido. Había muchas cosas que necesitaban ser resueltas desde una perspectiva distinta.

 

Al saber que habría sido extremadamente difícil para él trabajar con estas cosas desde la experiencia encarnada, prefirió irse.

 

Habiendo elegido dejar su cuerpo en ese tiempo, tu hijo ahora está teniendo la tremenda oportunidad de prepararse, con una sabiduría y comprensión mucho mayores, para sus metas y destino para su próxima encarnación.

 

Él volverá otra vez, en algunos años, como un maravilloso niño del “Nuevo Mundo” para dar gracia al planeta y asistir a otros. En su encarnación siguiente, el estará mucho mejor equipado emocionalmente para realizar sus sueños. Él podrá lograr las metas de la agenda de su alma con una facilidad mucho mayor de con la que habría podido hacerlo en este tiempo.

Entiende que habiendo escogido la opción de irse ahora, él podrá ascender en la próxima vida sin todos los dolores, dificultades y penas que habría encontrado si hubiera permanecido.

Y debido al gran amor que tú le has ofrecido, sosteniéndolo, le has ayudado enormemente en la recepción de esta dispensación especial para su próxima encarnación. Él está muy agradecido por el amor que le has ofrecido tan incondicionalmente mientras él estuvo en forma física.

Entiende que tu hijo está honrándote por ese amor incesantemente. Él te está asistiendo en la preparación del camino para tu regreso a casa, tu ascensión.

Porque tú amas a tu hijo tan profundamente, sin contenerte, entonces permite ahora que él dé su paso siguiente, respetando su decisión.

Desde nuestra perspectiva y la perspectiva de la agenda del alma, dejar la encarnación fue para él una decisión oportuna, correcta y positiva.

Tu hijo te ama mucho y desea de verdad verte feliz y con alegría. Tu hijo no desea que niegues tu pena sino que aceptes su partida como la mejor cosa que habría podido sucederle en ese tiempo.

 

Él está diciéndote en este momento:

“Mamá, yo sigo estando vivo y me siento mucho mejor. La vida es maravillosa aquí, y me estoy preparando para nuestra próxima reunión, que será física y tangible. No pasará mucho tiempo hasta que volvamos a vernos de nuevo cara a cara, y sabrás que nunca me he ido. Durante mi aparente ausencia de la vida física, toma este tiempo para amarte a ti misma, mucho mas que antes, y para transformarte en todo el amor que tú eres, y luego sigue avanzando hacia tu alegría y vitalidad. Ésta es tu próxima tarea.”

Tu hijo desea que contemples más que nunca tus sistemas de creencias alrededor de la experiencia de vida llamada “muerte.”

Este acontecimiento es también una oportunidad para crear, dentro de uno mismo, un nuevo salto en la conciencia como resultado de la transición al mundo siguiente.

Pregúntate: ¿existe algo llamado “muerte” o es simplemente una transición de una experiencia física a una mayor realidad? ¿Realmente “poseo” a mi hijo, o él pertenece a Dios (a lo que Es), como el resto de las almas en evolución aquí y en todas partes?

¿Era mi papel como madre ante todo apoyar y ayudar a su alma en una experiencia de encarnación en la Tierra por un tiempo, y por ello, hemos creado enlaces de amor que vivirán por toda la eternidad?

¿Mi hijo realmente “ha muerto” o está vivo y más vibrante que nunca en otro plano de consciencia? ¿Es nuestra separación permanente o una mera ilusión temporal? ¿Puedo yo elegir vivir en el amor y en el abrazo de mi Divina Presencia y realmente gozar de mi vida otra vez sin mi hijo físicamente presente en la Tierra, o elegiré experimentar dolor haciendo mayor mi pena en lugar de desapegarme y dejarlo ir?

Queridísima hermana, yo conozco tu corazón y extiendo mi amor a él profundamente. Acepta el regalo de Paz de Adama y avanza hacia tu alegría.

Piensa en la muerte del cuerpo de tu hijo como la oruga que nació a una nueva vida y se convirtió en una feliz mariposa. Conviértete tú también en una mariposa, y pronto, los dos estareis jugando, divirtiéndoos y riéndoos juntos… en el jardín de Dios.

 

Soy Adama de Telos, el padre de todos.

 

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Antes de Encarnar

18 Abr

Antes de Encarnar

Antes de encarnar en este plano, mis guías me hablaron, siempre nos hablan, y junto a Ellos decidimos y evaluamos cuales serán las experiencias que nos ayudarán a crecer y evolucionar.

 

MIS GUÍAS

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El umbral de las Almas

11 Abr
El Umbral de las Almas

El Umbral de las Almas

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