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Enfrentando a la Muerte

19 Abr

Enfrentando a la Muerte

Tomado de:
Una Gran Aventura: La Muerte
Por el Maestro Tibetano
Djwhal Khul (Alice A. Bailey
REGRE2

Se necesita valor para enfrentar la realidad de la muerte, y para formular en forma muy definida nuestras creencias sobre el tema… La muerte es el único hecho que podemos predecir con absoluta seguridad y, sin embargo, la mayoría de los seres humanos se rehusa a considerarlo, hasta que lo enfrenta de modo inminente y personal.

Las personas enfrentan la muerte de muy diversas maneras; algunas con un sentimiento de autocompasión, se hallan tan preocupadas por lo que dejan, por lo que termina para ellas, por el hecho de abandonar todo lo que acumularon en la vida, que el verdadero significado del futuro inevitable no les llama la atención.

Otras la enfrentan con valor y encaran lo inevitable, miran la muerte con osadía, porque no pueden hacer nada más. Su orgullo los ayuda a salir al paso del acontecimiento. Aún otros rehúsan considerar en absoluto esa posibilidad. Se autohipnotizan hasta llegar a un estado donde el pensamiento de la muerte es rechazado por la concien­cia, que no lo considera posible, de modo que cuando llega, los toma de sorpresa; están inermes y lo único que pueden hacer es sencillamente morir.

La actitud cris­tiana, por lo general, es más precisa en su aceptación de la voluntad de Dios, adoptando la resolución de con­siderar el acontecimiento como lo mejor que pudiera ocurrir, aun cuando no lo parezca desde el ángulo del medio ambiente y las circunstancias. La firme creencia en Dios y Su propósito predestinado para el individuo, lleva a pasar triunfalmente por los portales de la muer­te, pero si se les dijera que ésta es simplemente otra forma del fatalismo del pensador oriental, y una creen­cia fija en un destino inalterable, lo considerarían falso. Los que así piensan se escudan tras el nombre de Dios.

Sin embargo, la muerte puede ser más que todas esas cosas y enfrentada de distintas maneras. Puede tener cabida definida en la vida y en el pensamiento, y pode­mos prepararnos para ella como algo inevitable, pero simplemente es el Originador de cambios. De este modo haremos del proceso de la muerte una parte planeada de todo nuestro propósito de vida.

Podemos vivir tenien­do conciencia de la inmortalidad, lo que agregará colo­rido y belleza a nuestra vida; podemos fomentar la con­ciencia de nuestra futura transición y vivir con la espe­ranza de su prodigio.

La muerte así encarada, conside­rada como un preludio para una ulterior experiencia viviente, cobra un significado distinto. Se transforma en experiencia mística, una forma de iniciación, que alcanza el punto culminante en la crucifixión. Todas las anterio­res renunciaciones menores nos preparan para la gran renunciación; todas las anteriores muertes sólo son el preludio del estupendo episodio de morir.

La muerte nos trae la liberación temporaria de la naturaleza corporal, de la existencia en el plano físico y de la experiencia visible, que quizás con el tiempo será permanente.

Cons­tituirá la liberación de toda limitación, y aunque crea­mos (como lo hacen millones de seres) que la muerte es sólo un intervalo en una vida de progresiva acumula­ción de experiencia, o el fin de toda experiencia (como sostienen otros tantos millones), no puede negarse el hecho de que la muerte indica una transición definida de un estado de conciencia a otro. (22-243/5)

 

tomado de: Una Gran Aventura: La Muerte

Por el Maestro Tibetano
Djwhal Khul

(Alice A. Bailey)

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Sobre la Vida y la Muerte

2 Jul

 Sobre la Vida y la Muerte

Vuelvo a compartir esta nota sobre la Vida y la Muerte, escrita hace unos meses, pero siempre vigente, y porque en estos días recuerdo mucho este tema.

 Sobre la Vida y la Muerte

 

Ante la partida de un ser querido, aún cuando este no sea un familiar directo, o un afecto cercano, inclusive si es alguien a quien admiramos mucho y no conocemos personalmente, lo primero que sentimos es dolor.Dependiendo de la cercanía del vínculo y el afecto que le tenemos, ese dolor puede sentirse de tal forma que hasta parecería un dolor físico… una herida abierta que sólo el tiempo puede cicatrizar.

Por este momento llegada una cierta edad como la que tengo, puedo decir casi con certeza,  que ya me ha pasado más de una vez. Y quienes han pasado por ello pueden sentir perfectamente lo que estoy diciendo , quienes no, pueden llegar a tener una mayor o menor empatía, pero todos, ante la muerte, tienen respeto, y otros, miedo, a veces, es un miedo paralizante porque se trata de algo evidentemente desconocido y de lo que es preferible no hablar o conocer demasiado, no vaya a ser que me toque muy de cerca.

Para quienes transitamos un camino de búsqueda espiritual, de tantos años, y habiendo profundizado e investigado sobre el tema, hay una mirada más esperanzadora sobre el tema, pero esto no hace inevitable de todos modos, que, cuando alguien cercano o querido parte, sintamos ese humano dolor, esa tristeza desgarradora por su partida de este plano pues no podremos tenerlo más físicamente, cercano, visible, presente, para abrazar, besar, hablar.

Sin embargo, esa visión de la que hablaba antes, nos muestra que hay otras realidades, otros planos a los cuales es difícil acceder cuando estamos totalmente obnubilados por la desesperación, la tristeza, el dolor, pero que luego, con el tiempo, nos hacen conocer inclusive, si estamos abiertos, aquellos que se fueron, mostrándonos  que desde allí todo lo ven y todo es mejor, más liviano, más etéreo, más luminoso y menos denso que aquí, en donde aún permanecemos y desde donde sufrimos esas partidas.

Muchos de quienes estamos en este camino hemos encontrado a seres amados en esas dimensiones superiores, de una u otra manera, sin buscarlos, sin molestarlos, simplemente por estar receptivos, abiertos en espíritu a otras realidades, que sí están y si son tangibles y visibles a nuestros ojos.

Desde ese lugar, Ellos, quienes han partido, nos hablan, nos escuchan, nos iluminan, nos ayudan, y podemos estar en contacto también, sólo hay que abrir ese corazón, y no culpar a Dios, no culpar al destino, no culpar a la vida, no despotricar o blasfemar pues todo tiene un porqué, todo tiene una explicación, todo tiene una razón.

Si bien hay partidas que pueden parecer totalmente injustas a simple vista, si ahondamos en cada una de las razones, comprenderemos que hay un tiempo de vivir, y un tiempo de partir, y que, quien se fue, no podía haberse ido ni antes ni después, y que si hubiera ocurrido de otra manera no hubiera sido mejor para su vida, ni la de quienes lo rodeaban.

Hay designios de Dios, que no son comprendidos por nosotros, y que solo lo sabe el alma, nuestra propia alma, en su máxima sabiduría, esa que antes de encarnar en esta dimensión, en este plano terrenal, ha elegido las experiencias por las cuales pasar, “atravesar” como suelo decir siempre, para aprender, para evolucionar, para avanzar… porque la vida, esta vida, es un camino, es un paso, es un túnel hacia la Luz, hacia nuestro verdadero hogar, es un lugar en el cual realizamos experiencias en un cuerpo físico y luego dejamos ese cuerpo como si fuera un vestido que no usaremos más, y que duró lo que tenía que durar, ni más ni menos, para dar paso a la libertad, como cuando nuestro cuerpo está libre de ropajes y se ve tal como es, así se ve el alma fuera de esta envoltura terrenal,.. libre totalmente, invencible, ágil, fuera de algo que la aprisionaba… más aún cuando había enfermedad, sufrimiento, tristeza, dificultades que parecían infranqueables, o bien.. simplemente, porque ya era el momento de dejar ese “contenedor”  y volver a ser un alma libre.

Ha sido y sigue siendo durísimo para mí, desde mi lugar, decir a quienes están cerca de alguien que sabe que partirá, cuál es la verdad, porque generalmente esa alma lo sabe, y suelen pedir ayuda para partir, una mano a la cual aferrarse en medio de ese dolor que significa dejar seres queridos, dejar lo conocido y volar hacia un lugar que en apariencia no conocen, aunque luego se dan cuenta que ese lugar fue siempre conocido, solo fue olvidado por un tiempo, pero ese es su lugar, el lugar del cual venimos y hacia el cual debemos regresar, pues allí nos esperan almas que amamos, almas hermanas, almas que formaron parte de todas nuestras vidas, de la eterna existencia y a quienes nos uniremos al volver a casa, al regresar a Dios, un Dios que espera en Amor  y Bondad Infinitas a sus hijos para bendecirlos y confortarlos en su LUZ… esa Luz que muchos que han tenido ECM (experiencias cercanas a la muerte) han visto, y que otros, sin haber estado en esas instancias  hemos podido vislumbrar  en meditaciones profundas.

Los escépticos pueden decir o pensar que todo esto es una mera ilusión y algo que se inventa para evadir la realidad, para no pensar, para escapar de las pérdidas y no afrontar el dolor. Me parece una postura durísima hasta para con ellos mismos, y me apena que haya tanta gente que desconozca que hay algo más que esta vida y este cuerpo que habitamos. Me cuesta comprender que para muchos solo exista esto que tenemos, lo que se puede ver, tocar, sentir, comprobar, y que no haya nada más… sin embargo entiendo que hay mucha gente que aún piensa así, y respeto también esa postura, queriendo con esto intentar mostrarles también a ellos otra visión de la realidad en la cual ellos creen.

Lamentablemente en el transcurso de todos estos años de labor, he presenciado partidas muy dolorosas que marcaron mi vida, mi camino, mostrándome tanto, enseñándome tanto y dejando también a mi lado, a seres queridos, muchos de los cuales aprendieron y comprendieron de que se trataba todo esto, no por eso dejando de sentir un inmenso dolor, y yo también.

No significa que uno no sienta dolor, o que sea un total “desapegado”, sino todo lo contrario, uno desea, espera en lo más profundo y sabe, aún sin pruebas que podamos demostrar a los científicos, pero desde un lugar de tanta certeza, que, esos Seres que partieron, ya están en la Luz, y partieron porque  en su paso por este mundo, ya habían dejado su marca, su huella, ya habían cumplido su misión… y les esperaba otra vida, otras misiones, otros aprendizajes, en una dimensión diferente, en un lugar en el cual no necesitan de estas “ropas” que tenían aquí, y utilizan otras más etéreas, livianas, luminosas, pero también pueden trasladarse, y estar a nuestro lado, susurrándonos al oído y permaneciendo a nuestro lado si  estamos abiertos a creer y a percibir.

Desde mi humilde lugar, solo deseo acompañar a quienes hace poco o mucho tiempo, han perdido seres queridos, transmitiéndoles la certeza de saber que ellos están bien, están en la Luz, están en Paz, y que desde donde están envían esa Luz y acompañan a quienes han quedado aquí, muchas veces tristes y desconsolados, diciéndoles que no sufran pues ellos están mejor, mucho mejor ahora, y disfrutando de un mundo mejor, pudiendo así iluminar y acompañar a quienes aquí han quedado para reencontrarlos nuevamente cuando llegue a cada uno el momento de partir.

©Marianela Garcet

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Investigación ECM (Parte III)

21 Mar

Experiencias cercanas a la muerte (ECM):

30 años de investigación (Parte III)

¿Alucinación o realidad?

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Por Stephanie Lam – La Gran Época

Sab, 29 Oct 2011 14:50 +0000

DURHAM, EE.UU. – Las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), generalmente están enmarcadas al ámbito espiritual, ¿cómo probar o refutar tales experiencias?

Mientras los experimentadores de las ECM afirman que sus experiencias de haber dejado sus cuerpos e ir al cielo, haber visto personas fallecidas, seres celestiales y así sucesivamente, son reales, muchos científicos insisten en que estas son alucinaciones debido a críticos estados biológicos, tales como la falta de oxígeno en el cerebro. Sin embargo, hay otro grupo de científicos que después de más de 30 años de investigación, con evidencias suficientes, apoyan las versiones de las ECM.

En la primera parte de esta serie hablamos de compartir experiencias de muerte, en donde alguien cercano a la persona en agonia experimenta algo similar a las ECM. Raymond Moody, doctor en filosofía y psicología, dijo a La Gran Época que los que acompañan a la persona en su lecho de muerte, generalmente ven el espíritu de la persona agonizante saliendo del cuerpo, y pueden ver a gente fallecida experimentando una revisión de su vida o yendo a otros reinos, etc.

“Todos las características que identifico como experiencias cercanas a la muerte, que estudié durante años, también están presentes en la gente que tiene estas experiencias junto al paciente, que por cierto no están enfermos o heridos”, dijo Moody durante su presentación en la conferencia de la Asociación Internacional para Estudios Cercanos a la Muerte (AIECM), este septiembre.

“No hay ningún daño en el flujo de oxígeno que llega a sus cerebros, y aún ellos tienen idénticamente las mismas experiencias que he oído de la gente que realmente se acerca a la muerte”.

Moody piensa que esto contradice la hipótesis científica convencional que las ECM son alucinaciones causadas por estados críticos en el cerebro. Sin embargo, aún no ofrece pruebas sólidas de que las versiones de las ECM sean verdaderas.

Sin embargo, hay otros casos documentados difíciles de refutar con el uso convencional de las explicaciones científicas. Por ejemplo, hay casos en que los pacientes que atraviesan una ECM ven a sus familiares fallecidos que no sabían que habían muerto, o a quienes ellos no habían conocido hasta ese momento.

El neurocirujano Eben Alexander, tuvo tal experiencia durante un estado de coma causado por una meningitis bacterial aguda. Durante la conferencia de AIECM, contó que durante su ECM experimentó ser una mancha en las alas de una mariposa, y estaba acompañado por un ser a quien él consideraba como un ángel de la guarda.

Siendo huérfano, Alexander no sabía nada de sus hermanos biológicos, y cuando entró en contacto con ellos, una de sus hermanas ya había fallecido. Un día después de su ECM, miró una fotografía que le dieron sus hermanos y encontró que el “ángel de la guarda”, era la hermana que había muerto.

Otro caso interesante relatado por Moody durante una entrevista con La Gran Época, es el de un sacerdote y una monja que tuvieron un accidente automovilístico en el sur de África. Ambos fueron resucitados de un paro cardíaco y describieron sus ECM, como el de estar dejando sus cuerpo y entrando en la luz, con detalles idénticos.

Versiones verificadas de experiencias cercanas a la muerte

También hay relatos de ECM que son directamente verificados. Los investigadores Robert y Suzanne Mays, narraron varias historias de este tipo en la conferencia y durante una entrevista con La Gran Época.

Uno de los casos documenta sobre un hombre que fue gravemente herido en un accidente de tránsito en una noche brumosa. El hombre reportó que salió de su cuerpo, voló hasta una casa, y saltando y gritando buscó ayuda fuera de una ventana del segundo piso. Un hombre lo escuchó y llamó a la policía. Después que vino la policía, el hombre que estaba en la casa dijo haber visto una niebla con forma humana saltando fuera de su ventana.

Robert Mays también habló de personas atravesando una ECM entrando en cuerpos de otras personas. Un hombre trató de suicidarse ahorcándose, pero luego se arrepintió, durante su estado de ECM entró en el cuerpo de su esposa para comunicarse con ella y pedirle ayuda. Después de que él se puso en contacto con ella, la mujer dijo: “Oh, Dios mío”, buscó un cuchillo, fue directamente a donde estaba su marido y cortó la soga.

Otro caso documentado se refiere a George Rodonaia, doctor en  neuropatología, que fue declarado muerto durante tres días. Mientras estaba en ese estado, pasó por una ECM. El Dr. Rodonaia dijo haber entrando en la mente de su esposa y escuchó sus pensamientos; pudo saber que, como ella consideraba que él estaba muerto, pensaba sobre hombres que podían considerarla y quien podría llegar a ser su futuro esposo. Su esposa confirmó más tarde que, efectivamente, tenía esos pensamientos antes de que él volviese a la vida.

El caso que dejó más impresionado a Robert y Suzanne Mays fue el del Dr. George Ritchie, que en 1943 cuando sólo tenía 20 años, era un soldado a punto de asistir a la facultad de medicina. Ritchie fue declarado muerto en la noche que se suponía que debía tomar un tren que salía de la base militar en Texas hacia Virginia, para llegar a la facultad de medicina.

Ritchie informó que salió de su cuerpo, pero al principio no se dio cuenta de ello. Sabiendo que había perdido el tren, decidió irse del hospital y viajar por sus propios medios. Después de determinar la dirección de la posición de la Estrella Polar, Ritchie relató que comenzó a volar hacia el este.

En su camino, al pasar por una ciudad, vio a un hombre a punto de entrar en una cafetería nocturna y fue a preguntarle por unas direcciones, pero este lo ignoró. Luego, Ritchie fue apoyarse contra un poste telefónico y vio que su mano pasaba por él. De esta manera se dio cuenta que había dejado su cuerpo y buscó regresar al hospital, una vez allí manifestó que un ser en forma de luz lo había ayudado volver a su cuerpo.

Después de esta experiencia cercana a la muerte, condujo fuera de la ciudad y reconoció la cafetería nocturna, entendiendo que había volado por la ciudad de Vicksburg durante su ECM. Los detalles de la zona que Ritchie recordaba antes de volver allí físicamente, coincidían exactamente con la realidad.

Basado en la descripción de cómo este joven soldado salió del hospital, Robert y Suzanne Mays retomaron la ruta que Ritchie posiblemente tomó, encontraron que la puerta, de la cual Ritchie probablemente había salido, estaba en la misma latitud que la cafetería nocturna en Vicksburg.

Ritchie también había mencionado haber visto luces que parpadeaban en una de las ciudades por las que voló. Confirmando esto, Robert y Suzanne Mays encontraron una mujer que vivía en una de las ciudades a lo largo de la ruta directamente al este de la puerta del hospital. La mujer les dijo que había cuatro luces que parpadean en la ciudad desde 1943, y resulta que el camino que Ritchie posiblemente tomó estaba en medio de las posiciones de estas luces.

Cuando nos encontramos con relatos de experiencias cercanas a la muerte de este tipo, es difícil rechazar su validez y explicar que tales experiencias son producto de los procesos biológicos.

Artículo original de <a href=”http://www.lagranepoca.com/experiencias-cercanas-a-la-muerte-30-anos-de-investigacion-parte-iii”>lagranepoca.com</a&gt;

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Investigación ECM (Parte III)

21 Mar

Experiencias cercanas a la muerte (ECM):

30 años de investigación (Parte III)

¿Alucinación o realidad?

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Por Stephanie Lam – La Gran Época

Sab, 29 Oct 2011 14:50 +0000

DURHAM, EE.UU. – Las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM), generalmente están enmarcadas al ámbito espiritual, ¿cómo probar o refutar tales experiencias?

Mientras los experimentadores de las ECM afirman que sus experiencias de haber dejado sus cuerpos e ir al cielo, haber visto personas fallecidas, seres celestiales y así sucesivamente, son reales, muchos científicos insisten en que estas son alucinaciones debido a críticos estados biológicos, tales como la falta de oxígeno en el cerebro. Sin embargo, hay otro grupo de científicos que después de más de 30 años de investigación, con evidencias suficientes, apoyan las versiones de las ECM.

En la primera parte de esta serie hablamos de compartir experiencias de muerte, en donde alguien cercano a la persona en agonia experimenta algo similar a las ECM. Raymond Moody, doctor en filosofía y psicología, dijo a La Gran Época que los que acompañan a la persona en su lecho de muerte, generalmente ven el espíritu de la persona agonizante saliendo del cuerpo, y pueden ver a gente fallecida experimentando una revisión de su vida o yendo a otros reinos, etc.

“Todos las características que identifico como experiencias cercanas a la muerte, que estudié durante años, también están presentes en la gente que tiene estas experiencias junto al paciente, que por cierto no están enfermos o heridos”, dijo Moody durante su presentación en la conferencia de la Asociación Internacional para Estudios Cercanos a la Muerte (AIECM), este septiembre.

“No hay ningún daño en el flujo de oxígeno que llega a sus cerebros, y aún ellos tienen idénticamente las mismas experiencias que he oído de la gente que realmente se acerca a la muerte”.

Moody piensa que esto contradice la hipótesis científica convencional que las ECM son alucinaciones causadas por estados críticos en el cerebro. Sin embargo, aún no ofrece pruebas sólidas de que las versiones de las ECM sean verdaderas.

Sin embargo, hay otros casos documentados difíciles de refutar con el uso convencional de las explicaciones científicas. Por ejemplo, hay casos en que los pacientes que atraviesan una ECM ven a sus familiares fallecidos que no sabían que habían muerto, o a quienes ellos no habían conocido hasta ese momento.

El neurocirujano Eben Alexander, tuvo tal experiencia durante un estado de coma causado por una meningitis bacterial aguda. Durante la conferencia de AIECM, contó que durante su ECM experimentó ser una mancha en las alas de una mariposa, y estaba acompañado por un ser a quien él consideraba como un ángel de la guarda.

Siendo huérfano, Alexander no sabía nada de sus hermanos biológicos, y cuando entró en contacto con ellos, una de sus hermanas ya había fallecido. Un día después de su ECM, miró una fotografía que le dieron sus hermanos y encontró que el “ángel de la guarda”, era la hermana que había muerto.

Otro caso interesante relatado por Moody durante una entrevista con La Gran Época, es el de un sacerdote y una monja que tuvieron un accidente automovilístico en el sur de África. Ambos fueron resucitados de un paro cardíaco y describieron sus ECM, como el de estar dejando sus cuerpo y entrando en la luz, con detalles idénticos.

Versiones verificadas de experiencias cercanas a la muerte

También hay relatos de ECM que son directamente verificados. Los investigadores Robert y Suzanne Mays, narraron varias historias de este tipo en la conferencia y durante una entrevista con La Gran Época.

Uno de los casos documenta sobre un hombre que fue gravemente herido en un accidente de tránsito en una noche brumosa. El hombre reportó que salió de su cuerpo, voló hasta una casa, y saltando y gritando buscó ayuda fuera de una ventana del segundo piso. Un hombre lo escuchó y llamó a la policía. Después que vino la policía, el hombre que estaba en la casa dijo haber visto una niebla con forma humana saltando fuera de su ventana.

Robert Mays también habló de personas atravesando una ECM entrando en cuerpos de otras personas. Un hombre trató de suicidarse ahorcándose, pero luego se arrepintió, durante su estado de ECM entró en el cuerpo de su esposa para comunicarse con ella y pedirle ayuda. Después de que él se puso en contacto con ella, la mujer dijo: “Oh, Dios mío”, buscó un cuchillo, fue directamente a donde estaba su marido y cortó la soga.

Otro caso documentado se refiere a George Rodonaia, doctor en  neuropatología, que fue declarado muerto durante tres días. Mientras estaba en ese estado, pasó por una ECM. El Dr. Rodonaia dijo haber entrando en la mente de su esposa y escuchó sus pensamientos; pudo saber que, como ella consideraba que él estaba muerto, pensaba sobre hombres que podían considerarla y quien podría llegar a ser su futuro esposo. Su esposa confirmó más tarde que, efectivamente, tenía esos pensamientos antes de que él volviese a la vida.

El caso que dejó más impresionado a Robert y Suzanne Mays fue el del Dr. George Ritchie, que en 1943 cuando sólo tenía 20 años, era un soldado a punto de asistir a la facultad de medicina. Ritchie fue declarado muerto en la noche que se suponía que debía tomar un tren que salía de la base militar en Texas hacia Virginia, para llegar a la facultad de medicina.

Ritchie informó que salió de su cuerpo, pero al principio no se dio cuenta de ello. Sabiendo que había perdido el tren, decidió irse del hospital y viajar por sus propios medios. Después de determinar la dirección de la posición de la Estrella Polar, Ritchie relató que comenzó a volar hacia el este.

En su camino, al pasar por una ciudad, vio a un hombre a punto de entrar en una cafetería nocturna y fue a preguntarle por unas direcciones, pero este lo ignoró. Luego, Ritchie fue apoyarse contra un poste telefónico y vio que su mano pasaba por él. De esta manera se dio cuenta que había dejado su cuerpo y buscó regresar al hospital, una vez allí manifestó que un ser en forma de luz lo había ayudado volver a su cuerpo.

Después de esta experiencia cercana a la muerte, condujo fuera de la ciudad y reconoció la cafetería nocturna, entendiendo que había volado por la ciudad de Vicksburg durante su ECM. Los detalles de la zona que Ritchie recordaba antes de volver allí físicamente, coincidían exactamente con la realidad.

Basado en la descripción de cómo este joven soldado salió del hospital, Robert y Suzanne Mays retomaron la ruta que Ritchie posiblemente tomó, encontraron que la puerta, de la cual Ritchie probablemente había salido, estaba en la misma latitud que la cafetería nocturna en Vicksburg.

Ritchie también había mencionado haber visto luces que parpadeaban en una de las ciudades por las que voló. Confirmando esto, Robert y Suzanne Mays encontraron una mujer que vivía en una de las ciudades a lo largo de la ruta directamente al este de la puerta del hospital. La mujer les dijo que había cuatro luces que parpadean en la ciudad desde 1943, y resulta que el camino que Ritchie posiblemente tomó estaba en medio de las posiciones de estas luces.

Cuando nos encontramos con relatos de experiencias cercanas a la muerte de este tipo, es difícil rechazar su validez y explicar que tales experiencias son producto de los procesos biológicos.

Artículo original de <a href=”http://www.lagranepoca.com/experiencias-cercanas-a-la-muerte-30-anos-de-investigacion-parte-iii”>lagranepoca.com</a&gt;

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Investigación sobre ECM parteI

21 Mar

Experiencias cercanas a la muerte (ECM):

30 años de investigación (Parte I)

A pesar de décadas de estudio, los investigadores aseguran que “acabamos de rasguñar la superficie”

Por Stephanie Lam – La Gran Época

Sab, 1 Oct 2011 10:31 +0000

 

Bruce Greyson

Bruce Greyson piensa que la investigación sólo ha rasguñado la superficie del fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte, y que hay una gran perspectiva para futuros estudios. (Stephanie Lam/La Gran Epoca)

 

Un accidente lo deja al borde de la muerte… paro cardiaco y muere… tras desesperados esfuerzos, el paciente finalmente es revivido. Un testimonio inexplicable –para algunos, bizarro– se repite en innumerables de estos casos: “salí de mi cuerpo, me elevé y vi tal escena…”. ¿Psicosis? ¿Daño en el cerebro por falta de oxígeno? Nada de eso. Después de más de 30 años de investigación, un grupo de científicos concuerda en que estas experiencias son reales y representan algo que la ciencia aún debe entender.

Este fenómeno cobró el nombre técnico de ‘experiencias cercanas a la muerte’ (ECM) desde la publicación del libro ‘La vida después de la vida’ en 1975 por el doctor en filosofía y psicología Raymond Moody. Las ECM generalmente incluyen experiencias cognitivas, afectivas, paranormales y trascendentales, por lo que su ámbito de estudio es muy amplio.

Ejemplos de ‘experiencias cercanas a la muerte’ incluyen la experimentación de un cambio en la percepción y la manera de pensar, un sentimiento de paz y tranquilidad, percepciones extrasensoriales, pasar por una revisión de la propia historia de vida y ver los efectos de las acciones pasadas de uno sobre los demás. Se repite también la sensación del salir del cuerpo, visión de personas fallecidas y de otros seres como ángeles, y la sensación de que uno ha entrado en otra dimensión.

Todo tipo de personas han experimentado ECM, y la mayoría de los estudios encuentra que entre un 10 y un 20 por ciento de los casos registrados de personas que atravesaron fugazmente el umbral de la muerte produjo testimonios de ese tipo.

Los estudios sobre las ECM se dispararon después de la publicación del libro de Moody. Seis años después, en 1981, científicos especializados fundaron la Asociación Internacional de Estudios de Cercanía a la Muerte (IANDS, sus siglas en inglés) para “promover la exploración responsable y multidisciplinaria de las experiencias cercanas a la muerte y similares, sus efectos en la vida de las personas y sus implicancias en las creencias sobre la vida, la muerte y el propósito del ser humano”, según el sitio web de la institución.

Entre el 2 y el 4 de septiembre de este año, el IANDS organizó una conferencia en Durham, Carolina del Norte, en la que los investigadores de las experiencias cercanas a la muerte presentaron sus resultados. Allí estuvo un periodista del periódico The Epoch Times (edición en inglés de ‘Da Jiyuan’ o ‘La Gran Época’, de la editorial de 2013 y más allá)

Cerebro dañado vs. funciones mentales potenciadas

El Dr. Bruce Greyson, director de la División de Estudios de Percepción de la Universidad de Virginia, dijo en la conferencia del IANDS que los testimonios sobre ECM son confiables porque las diversas versiones permanecen invariables en el tiempo. Greyson consultó a un grupo sobre sus ECM de hace 20 años y, al comparar sus versiones con las registradas en ese entonces, encontró que las recordaban prácticamente idénticas.

Greyson cree que las ECM sugieren que la mente es independiente del cerebro. Porque durante las situaciones clínicas que atraviesan los ECM, las funciones cerebrales se ven afectadas; sin embargo, los estudios no encontraron ningún efecto correspondiente en las funciones mentales que conllevan lo relatado por estas personas.

“En la mayoría de los casos, el funcionamiento mental de la persona es mejor durante las ECM que en nuestra vida normal”, dijo Greyson en una entrevista con The Epoch Times.

“Si les preguntas sobre sus experiencias cercanas a la muerte que ocurrieron hace 15 años, te las cuentan como si hubieran sucedido ayer. Si les preguntas acerca de otras experiencias de sus vidas durante ese tiempo, son recuerdos muy borrosos, si es que tienen alguno”, agrega el científico.

“Cuando entiendes que estas experiencias se caracterizan por procesos de pensamiento mejorados que ocurren cuando el cerebro no está funcionando bien o, a veces, cuando no funciona en absoluto –durante un paro cardiaco o con anestesia profunda–, circunstancias bajo las cuales la ciencia del cerebro nos dice que esta persona no debería ser capaz de pensar, percibir o formar recuerdos, se vuelve completamente claro que no podemos explicar esto sobre la base de la fisiología cerebral”, dice Greyson.

El Dr. Eben Alexander, un neurocirujano que también habló en la conferencia, tuvo una ECM que es un caso de referencia. En 2008 contrajo una meningitis bacteriana aguda que le dañó la corteza cerebral; entró en estado de coma y tuvo que estar seis días con un respirador artificial.

El nivel de glucosa de su líquido cefalorraquídeo era de 1 mg/dl (miligramos por una décima parte de un litro), mientras que los niveles normales son entre 60 y 80 mg/dl. Cuando el nivel desciende a 20 mg/dl, la infección por meningitis se considera grave. Durante varios días después de superar el estado de coma, Alexander tuvo que luchar para poder hablar nuevamente y recobrar sus memorias previas al estado de coma; en general, nadie con este tipo de daño cerebral se recupera por completo.

No obstante, durante su ECM, Alexander tuvo experiencias vívidas en las que participaron múltiples sentidos como la visión, la audición y el olfato. En sus palabras, las escenas eran tan impresionantes que no podía describirlas.

“Mi cerebro ahora mismo –creo que ya se recuperó bastante bien– no podría hacer nada cercano a lo que hacía”, dijo Alexander. “¿Cómo puede un cerebro agonizante conseguir mucho, mucho más poder y ser capaz de manejar estas cargas enormes de información de forma instantánea y ponerlas juntas?”.

Experiencias compartidas

Otro fenómeno relacionado con las ECM son las experiencias compartidas, en las que una persona cercana a un moribundo experimenta algo con las mismas características que las ECM.

Moody escuchó por primera vez acerca de las experiencias de muerte compartidas en 1972, de uno de sus profesores de medicina. La madre de la profesora tuvo un ataque cardíaco, y cuando la profesora estaba tratando de revivirla sintió que ella misma salía de su propio cuerpo y vio que su cuerpo estaba reviviendo a su madre. Cuando su madre murió, la vio en forma de espíritu; el espíritu se reunió con otros seres, entre los cuales pudo reconocer a algunas personas con las que su madre había tenido contacto en vida. Luego, su madre y las otras personas fueron absorbidas por un túnel.

Después de más de 30 años de investigación, Moody estima que los casos en que se comparten experiencias de muerte son tan comunes como las ECM individuales. A medida que estudió más de estos casos con el correr de los años, se encontró con que las características de las experiencias de muerte compartidas son similares a aquellas de las ECM.

Una de las características más comunes de las experiencias de muerte compartidas es que quien experimenta el fenómeno ve al espíritu de la persona moribunda como una réplica transparente de la persona o un óvalo o una esfera de luz que sale de la cabeza o el pecho del cuerpo físico, explicó Moody en una entrevista con The Epoch Times.

Según Moody, a veces el espectador experimenta la revisión de la vida de la persona que está muriendo. Hay un caso registrado de una mujer en Georgia que dijo que en el momento de la muerte de su marido habló con el espíritu de él y vio la revisión de su vida; también vio a un ser que se identificó como la hija que ella abortó.

Moody piensa que las experiencias compartidas la muerte actúan como una fuerte evidencia para la opinión de que la mente existe independiente del cerebro, porque las personas que los experimentaban de ninguna manera tenían las funciones cerebrales perjudicadas en aquel momento.

“Todas las características que identifico como las ECM que estudié hace años también están presentes en personas que están al lado de la cama, quienes, por cierto, no están enfermos ni lesionados”, explicó Moody durante su presentación en la conferencia.

“No hay ningún problema con el flujo de oxígeno a sus cerebros, y sin embargo ellos tienen experiencias idénticas a las que he escuchado de personas que sí se han codeado con la muerte”.

Una evidencia incluso más fuerte que contó Moody durante la entrevista con The Epoch Times es el caso de un cura y una monja en Sudáfrica que sufrieron juntos un accidente automovilístico; ambos tuvieron un paro cardíaco seguido de ECM. Después ser revividos, ambos contaron que experimentaron haber salido de sus cuerpos y que, juntos, entraron en una luz; contaron todo con detalles idénticos.

Moody dice que ahora, con la cantidad de investigaciones realizadas en los últimos 30 años, “hay un genuino –y yo subrayaría ‘genuino’– paso sólido hacia la comprensión racional de la vida después de la muerte”.

Del mismo modo, para Greyson, “la ciencia de las experiencias cercanas a la muerte está mucho más avanzada ahora que hace 30 años”. Pero “creo que solo hemos arañado la superficie de las ECM”, aclara.

Greyson cree que todavía hay mucho por hacer en el área de estudios sobre las experiencias de muerte, sobre todo con las herramientas y técnicas modernas que antes no había.

“Algunas personas con trasfondo religioso o espiritual hablan acerca de las experiencias como un regalo; las refieren como algo sobrenatural. No sé todavía cómo expresar este concepto en términos científicos, pero creo que la ciencia es una empresa dinámica y no estática; pienso que tarde o temprano vamos a encontrar una forma para hablar en términos científicos de algo que está más allá de la física o la psicológica”.

“Creo que los principales avances en el futuro próximo se centrarán en el rol que desempeñan las ECM en la vidas de las personas y en el desarrollo de la personalidad, en el establecimiento de valores, creencias y actitudes, así como las diferentes maneras en que podemos ayudar a las personas para que se beneficien de la experiencia cercana a la muerte”, concluye Greyson.

En la próxima edición, exploraremos los efectos secundarios de las ECM.

Artículo original de <a href=”http://www.lagranepoca.com/experiencias-cercanas-a-la-muerte-30-anos-de-investigacion-parte-i”>lagranepoca.com</a&gt;

 

 

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