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Un radiante comienzo

8 Jun

Un radiante comienzo

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

Elizabeth-Kubler-Ross-2

La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

fuente:  http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

Experiencias de quienes vuelven de la muerte

15 Abr

Las 7 experiencias de quienes

“vuelven de la muerte”

  • Luz al final del túnel
Muchas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte describen una escena en la que se ve una luz al final de un túnel.

Ver una luz al final del túnel parece ser la experiencia cercana a la muerte más común, pero según un reciente estudio puede que no sea la única.

En 2011 el señor A., un trabajador social de Reino Unido, fue admitido en un hospital después de desmayarse en el trabajo.

El personal médico estaba punto de insertarle un catéter en la ingle cuando entró en paro cardíaco. A falta de oxígeno, su cerebro dejó de emitir señal alguna. Tecnicamente el señor A. había muerto.

Pero, a pesar de ello, A. recuerda lo que pasó después.

El equipo médico inició el procedimiento de reanimación y A. pudo escuchar una voz que decía: “denle un electro shock”, mientras se levantaba de la cama y presenciaba la escena.

Y en el historial del hospital luego se pudo verificar que lo que el señor A. recordaba era precisamente lo que había ocurrido en el lapso de tiempo en el que todo el mundo le creyó inconsciente.

Lea también: Cómo “resucitaron” a Paul Walker en la gran pantalla para “Furious 7”

Análisis de casos

Bosque
La mayoría de los médicos tratan los recuerdos de momentos cercanos a la muerte como alucinaciones.

La historia de este paciente, recogida en un informe sobre resucitación, es una de tantas que desafían las ideas que tenemos sobre las experiencias cercanas a la muerte.

Hasta ahora, los investigadores asumían que cuando el corazón deja de bombear sangre al cerebro acaba todo nivel de conciencia.

Durante años, aquellos que han conseguido “volver” han recordado sus experiencias. Pero los médicos trataban estos recuerdos como alucinaciones, y los investigadores se han mostrado cautelosos a la hora de hablar sobre estos casos, ya que muchos son vistos como algo que va más allá de la investigación puramente científica.

Pero Sam Parnia, director del centro de resucitación de la Universidad de Medicina en Nueva York, quiso librarse de las suposiciones sobre lo que podían experimentar o no aquellos en el lecho de muerte.

Él y su equipo recolectaron datos de estos momentos durante cuatro años y analizaron más de 2.000 casos de paros cardíacos y momentos de muerte oficial.

Y parece ser que el señor A. no era el único que podía recordar su propia muerte.

Los siete sabores de la muerte

En cerca de un 50% de aquellos casos estudiados por Parnia, los pacientes eran capaces de recordar algo. Pero a diferencia del señor A., sus experiencias no parecían ser hechos que realmente ocurrieron.

Aunque “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, cada persona interpreta estas vivencias de acuerdo sus creencias, dice Parnia.

Al contrario: recordaban escenarios alucinatorios que Parnia y sus colegas clasificaron en siete categorías.

“La mayor parte de ellas no son consistentes con lo que se cree que son las experiencias cercanas a la muerte”, dice.

“Parece ser que las experiencias de la mente en los escenarios cercanos a la muerte son mucho más complejas de lo que se creía en el pasado”.

Los siete escenarios son los siguientes:

  • Miedo
  • Ver animales o plantas
  • Luz brillante
  • Violencia y persecución
  • Deja-vu
  • Ver a familiares
  • Recuerdo de cosas que pasaron tras el paro cardíaco

Aunque está claro que “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, según explica Parnia, la forma en la que cada uno de los individuos elige interpretar estas vivencias depende totalmente de sus creencias.

Alguien de India puede volver de la muerte y asegurar que vio al dios Krishna, mientras que alguien del medio oeste estadounidense puede regresar de la misma experiencia y afirmar que vio al dios cristiano.

“Si el padre de un niño del medio oeste le dice a su hijo que cuando muera verá a Jesús y que le transmitirá amor y compasión, por supuesto que verá eso”, dice Parnia.

Paciente
Parnia y sus colegas esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte

“Volverá y dirá: ’Papá tenías razón, vi a Jesús’. ¿Pero es cualquiera de nosotros realmente capaz de reconocer a Jesús? Yo no sé cómo es Dios, además de un hombre con barba blanca, lo que es una imagen totalmente construida”.

“Todas estas cosas -lo que es al alma, el cielo y el infierno- se escapan a mi entendimiento, y probablemente habrá miles y miles de interpretaciones basadas en dónde naciste y cuáles hayan sido tus experiencias vitales”, continúa Parnia.

“Es importante que seamos capaces de alejar todo esto del reino de las enseñanzas religiosas y ponerlo en escenarios más objetivos”.

Casos comunes

Parnia y sus colegas ya planean estudios que sigan por este mismo camino e intenten responder algunas de las cuestiones planteadas.

También esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte, y que pueda liberarse de posturas religiosas o escépticas.

Al contrario, opinan, la muerte debe ser tratada como un tema científico objetivo más.

“Cualquiera con una mente medianamente objetiva estará de acuerdo en que todo esto es algo que debe seguir siendo investigado”, añade Parnia.

“Tenemos los medios y la tecnología, ahora es el momento de hacerlo”, concluye.

Lea la nota en inglés en BBC Future

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood

9 Mar

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood codeándose con las estrellas

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey Mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y…, Mamá, ese hombre soy yo. Yo me encontré”

Por Tara MacIsaac – La Gran Época

Boy-Hollywood

Cartel de Hollywood. (Shutterstock *) Abajo a la izquierda: una foto de archivo de un chico señalando. (Shutterstock *) 2 º Derecha: Marilyn Monroe en la portada de la edición enero 1954 de la revista Now. (Wikimedia Commons) Abajo a la derecha: La actriz Rita Hayworth (Wikimedia Commons)

A los 4 años de edad, Ryan empezó a hablar de ir a casa, a Hollywood. Solía dirigir películas imaginarias, gritando “¡Acción!”

Sus padres no pensaban mucho sobre esto hasta que comenzó a tener pesadillas. “Se levantaba agarrando su pecho y diciendo que no podía respirar. Comentó que cuando estaba en Hollywood su corazón había explotado”, escribió el Dr. Jim Tucker, un destacado investigador de casos de reencarnación, en su libro “Volver a la vida: Casos extraordinarios de niños que recuerdan vidas pasadas”. El Dr. Tucker es también profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento neurológico de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, y director médico de la Clínica de Psiquiatría para el Niño y la Familia.

Mientras intentaba aliviar la angustia del niño, Cyndi, la madre de Ryan, contactó al Dr. Tucker. Ella no estaba predispuesta a creer en la reencarnación; se crió como Bautista y su esposo era hijo de un ministro de la Iglesia de Cristo. Pero como su hijo siguió hablando de su otra vida y de su otra familia en Hollywood, eso la impulsó a buscar ayuda donde la pudiese encontrar. Ryan solía llorar pidiéndole a Cyndi que lo llevara a casa con su familia en Hollywood.

Consiguió en la biblioteca algunos libros sobre Hollywood para ver si Ryan reconocía algo. En uno de los libros, una imagen de la película de 1932 “Noche tras noche” desencadenó una serie de recuerdos que posteriormente fueron verificados.

Dijo que era amigo de un hombre que en la película era un vaquero y también actor en comerciales de cigarrillos. Gordon Nance era un actor en esa película; protagonizó westerns y fue portavoz de los cigarrillos Viceroy.

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y… mamá, ese hombre soy yo. Me encontré”.

El hombre que Ryan identificó como George era George Raft, un actor principalmente de películas de gángsters en las décadas del 1930 y 1940. El hombre que Ryan identificó como a sí mismo no estaba nombrado en el libro, pero más tarde el Dr. Tucker ayudó a la familia a descubrir su identidad: Marty Martyn.

Martyn tuvo un papel secundario en la película. Ryan recordó una escena de la película donde había un armario lleno de armas. Sí, había tal escena en esa película.

Recordó otros detalles de la vida de Martyn, los colores de su automóvil y del automóvil de su esposa, el cabello castaño rizado de su madre, una hermana tres años menor que él, las coletas de su hija y su época de bailar tap en Broadway. Ryan una vez le pidió a su madre un “Tru Ade”, antes de corregirse a sí mismo y decir “Dr. Pepper”. Pues resulta que Tru Ade fue un refresco que se vendió desde 1940 hasta principios de los ’70, mucho antes de la época de Ryan.

Vio una foto de Marilyn Monroe y la llamó “esa dama María”. Comentó que trató de hablar con ella en una fiesta y que “esos tipos del estudio” le dieron un puñetazo. Ellos no lo dejaron acercarse lo suficiente como para hablar con ella. Vio una foto de Rita Hayworth y dijo que solía hacer presentaciones de Coca-Cola.

La nostalgia y la añoranza caracterizaron sus conversaciones sobre el estilo de vida de Hollywood y sobre los viajes por el mundo, bailando vals en barcos con bellas mujeres y otros pasatiempos glamorosos. Una vez dijo: “No puedo vivir en estas condiciones. Mi última casa era mucho mejor”.

Probando más los recuerdos

El fallecido Ian Stevenson, predecesor de Tucker en la Universidad de Virginia, examinó muchos casos de niños que recuerdan vidas pasadas en Asia. Tucker se está enfocando más en los casos de Estados Unidos. Generalmente, las familias asiáticas tienen un trasfondo de creencia en la reencarnación, muchas familias estadounidenses no.

Tucker escribió que “en los casos de los asiáticos, las familias suelen llevar a cabo pruebas informales, que son completamente descontroladas”. “Tal como escribió Ian, las pruebas generalmente se hacen con un gran grupo de gente alrededor. Alguien hace una pregunta como por ejemplo ‘¿Ves a tu esposa aquí?’ Cuando todo el mundo mira expectante a la viuda de la persona anterior, es difícil que el niño se equivoque al señalar a la persona”.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro fotos de mujeres, de todas estas Martyn conoció solo a una, la que era su esposa. Ryan no pareció reconocer a las otras fotos y señaló la foto de la esposa de Martyn y dijo que le resultaba familiar.

El Dr. Tucker le mostró fotos de cuatro hombres. Ryan señaló a uno y le dijo: “Ese es el senador Five”. Ryan dijo que se había reunido con ese senador en Nueva York. La foto era del senador Ives (el Dr. Tucker dijo que el niño pudo haber confundido “Ives” por “Five”), que era un senador de los EE.UU. para Nueva York en los años ’40 y ’50. Martyn había conocido a Ives, pero no a los otros tres hombres en las fotos.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro nombres (Ryan tenía seis años en ese momento y pudo leer los nombres): John Johnson, Willie Wilson, Marty Martyn y Robert Robertson. Ryan eligió Marty Martyn. El Dr. Tucker realizó varias pruebas similares.

Reunión con la hija de Martyn

Según el Dr. Tucker, a veces enfrentar a la familia de una vida anterior puede ayudar a los niños a dejar de lado la vida anterior y la angustia asociada, “Los recuerdos de los niños quedan validados, pero también ven que las cosas han cambiado”.

Aunque Ryan había expresado desde hace tiempo una intensa añoranza de lo que recordaba de su antigua vida, en cierto punto él dijo: “Yo sólo quiero ser yo, no mi viejo yo”. Cuando se estaba preparando para conocer a la hija de Martyn y le dijeron su edad, él se enojó. “Ella envejeció. ¿Por qué no me esperó?”

Durante la reunión Ryan se mantuvo reservado. Más tarde dijo: “La misma cara, pero ella no me esperó. Ella cambió, su energía cambió. No quiero volver. Quiero seguir para siempre con esta familia”.

¿Por qué regresó?

Muchos de los niños que parecen recordar sus vidas pasadas, murieron angustiados.

El Dr. Tucker escribió: “Ryan dijo que la razón por la que tuvo que regresar fue que no pasaba suficiente tiempo con su familia en su vida pasada; trabajaba tanto que se olvidó de que el amor es lo más importante”.

Lo que Ryan recordó del embarazo de su madre, el tiempo antes del nacimiento

Cyndi quería una hija. Su marido ya tenía dos hijos y ellos decidieron tener uno más. Un día Ryan le preguntó por qué pensaba que iba a ser una niña y Cyndi le preguntó cómo sabía que ella deseaba tener una niña. Él respondió que nadie se lo había dicho, que él lo había visto desde el Cielo.

“Ese médico te hizo un test y te dijo que yo era un niño. Te enojaste y dijiste que él estaba equivocado. Tú simplemente sabías que yo sería una niña. Mamá, era el cumpleaños de papá, después fuiste a un restaurante a comer y lloraste durante un tiempo muy largo”.

Todo eso era tal como había sucedido. Cyndi explicó que ella realmente lamentaba su comportamiento ese día y que no pudo imaginar cómo podría haberle dicho a Ryan sobre el tema o hablado de ello para que él lo oyera.

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.lagranepoca.com/32252-nino-recuerda-su-vida-pasada-hollywood-codeandose-estrellas

Amor y reencarnación

17 Ago

Amor y Reencarnación

 

AMOR Y REENCARNACIÓN

 

 

La frase más clara sobre el karma, de la retribución del universo, el que

ama es amado, el que ayuda es ayudado, el que critica es criticado y el que daña recibe lo que ha causado.

Quien Ama incondicionalmente sana y conoce la dicha.

El sufrimiento que no se resuelve con el amor genera nuevas encarnaciones, cuerpo tras cuerpo, vida tras vida.

Nadie logra engañarse a sí mismo, todo vuelve multiplicado, lo positivo y lo negativo, es el mismo esfuerzo amar que odiar, pero cambia notablemente el resultado, el primero nos sana y eleva, el segundo nos anula y destruye.

En efecto, el amor que no das en esta vida, es el sufrimiento que se arrastra a próximas vidas.

 

Reencarnación y Evolución Espiritual

27 Jul
Vidas pasadas y Evolución
Aunque ya hemos hablado de ella, ¿podrías darme una definición exacta de lo que es la reencarnación?
La reencarnación hace referencia a la multiplicidad de vidas físicas o encarnaciones, es decir, que un mismo ser o espíritu que ha animado un cuerpo desde el nacimiento hasta la muerte puede volver a encarnar en un nuevo recién nacido y vivir una nueva vida en el mundo físico.
¿Cuál es el objetivo de la reencarnación respecto a la evolución espiritual?
El aprendizaje espiritual se asemeja al que tiene lugar en la escuela. En la escuela existe una alternancia de periodos de estudio con periodos de evaluación o examen, donde el alumno tiene que demostrar lo que ha aprendido. Lo mismo ocurre con el aprendizaje espiritual. En la etapa de desencarnado el espíritu estudia y se prepara espiritualmente.
En el periodo de encarnado se trata de poner en práctica lo que se ha aprendido sin ningún tipo de coacción, es decir por voluntad libre del espíritu encarnado. Cada encarnación es una oportunidad de evaluación de un curso en particular. Si se supera esta evaluación se pasará al estudio de un curso más avanzado, que se iniciará en el plano espiritual con el aprendizaje de nuevas enseñanzas espirituales. Cuando el espíritu está preparado y sus nuevos conocimientos asimilados, volverá a encarnar para afianzarlos en su interior con la práctica.
Pues a mí me parece que hay personas que afrontan en la vida pruebas muy duras que yo no sé si sería capaz de superar.
En cada encarnación cada espíritu afronta unas pruebas que son propias de esa encarnación y que están de acuerdo con su capacidad espiritual. El espíritu conoce antes de encarnar qué tipo de pruebas necesita para avanzar y se prepara concienzudamente para poder superarlas con éxito en el periodo en el que no está encarnado, al igual que el deportista que participa en una final de competición no llega a ésta por casualidad, sino que se ha entrenado concienzudamente durante todo el año, habiendo superado previamente diversas pruebas de calificación. Por tanto, a nadie se le enfrenta a pruebas que no puede superar.
No entiendo cuál es la necesidad de la reencarnación.
¿Por qué es necesario vivir más veces en el mundo físico?
¿Acaso un alumno acaba su formación en un solo curso? Aunque haya aprendido muchas cosas en un sólo curso, siempre habrá algo que no haya podido aprender y que requiera más tiempo. El espíritu en evolución es también un alumno y también necesita de más de un curso, es decir de más de una vida, para aprender todo lo que necesita y quiere.
¿Y no podría vivirse aquí una vez y luego pasar a otro plano de la existencia y seguir allí evolucionando sin necesidad de volver a la Tierra?
Podría pero, al igual que sería un despilfarro tirar un vestido después de habérnoslo puesto una sola vez, sería una infrautilización del mundo material que sólo pudiéramos usarlo una única vez, unos 100 años como máximo que puede durar una de vuestras vidas físicas, con la de miles de millones de años que ha costado que se forme un planeta y que se hayan desarrollado las condiciones para albergar vida. Es una cuestión de optimización de recursos.
¿Acaso vosotros tenéis escuelas para un sólo año? En vuestro mundo, un alumno pasa al menos seis años en el mismo colegio sin necesidad de cambiar de centro. Por ejemplo, en un colegio de primaria, el alumno estará desde los 6 a los 12 años. Sólo cuando el alumno completa su formación de primaria y pasa a la enseñanza secundaria, cambia de centro.
Pues lo mismo ocurre con el espíritu en formación. Vuestro planeta es como una escuela de primaria donde los espíritus en edad de primaria vienen a aprender. Cuando el espíritu haya aprendido todo lo que esa escuela, es decir, ese mundo, pueda enseñarle, podrá entonces pasar a otra escuela en la que se imparta una educación superior, es decir, podrá encarnar en otro mundo más acorde con su nivel evolutivo y necesidades de aprendizaje. Mientras, continuará evolucionando en ese mundo, o en otro de semejante nivel.
¿Y por qué si hemos vivido antes, no nos acordamos de otras vidas?
Es una necesidad del espíritu en vuestro actual estado evolutivo.
¿Y por qué necesitamos olvidar ese supuesto pasado de otras vidas?
Es necesario para concentraros en los objetivos de la actual vida, sin que haya recuerdos propios o de otras personas que impidan que el espíritu actúe con libre albedrío, para que su actuación no esté condicionada por los actos del pasado.
Esto parece estar en contradicción con la ley de evolución progresiva, ya que si el espíritu no puede recordar lo aprendido en vidas anteriores, ¿no es como si volviera a empezar de cero cada vez?
Se olvidan los recuerdos concretos pero no lo aprendido espiritualmente. Esto queda retenido por el espíritu en su memoria espiritual, aunque no en la memoria física, que ciertamente parte de cero en cada encarnación. Para que entendáis esto os pondré un ejemplo de vuestros días. Imaginaos que alguien inicia su primer curso de aprendizaje en informática y se le asigna un ordenador para realizar el curso, para que practique y guarde en la memoria del ordenador, todos los ejercicios y los trabajos del curso. Cuando llegue al final del curso el alumno habrá aprendido una serie de aspectos de la informática. En el curso siguiente cambiará de clase y cambiará de ordenador. Se le asigna un nuevo ordenador con la memoria a cero, y con mayor capacidad de procesamiento y de memoria para que pueda disponer de toda su capacidad para ampliar sus conocimientos. Aunque el alumno no haya podido transferir los documentos y ejercicios de la memoria del primer ordenador a la del segundo, lo que ya ha aprendido sobre Informática, no lo va a olvidar.
Con este conocimiento podrá configurar el nuevo ordenador a su gusto, no partiendo de cero, sino haciendo uso de los conocimientos adquiridos en el primer curso, y esto es independiente de lo que le ocurra al ordenador antiguo o de los datos creados. Cuando el espíritu encarna en un nuevo cuerpo, ese cuerpo es como ese ordenador nuevo con la memoria a cero que se le da al alumno al iniciar el curso, que el alumno irá empleando para aprender. Con el tiempo, el cuerpo físico se desgasta hasta el punto de que no le sirve al espíritu para seguir avanzando.
Entonces es cuando se hace necesario “jubilar” el ordenador viejo, es decir, desencarnar. La memoria física, el cerebro, se descompone con el resto del cuerpo, pero no la memoria espiritual, que retiene todo lo aprendido en esa vida. En el estado de desencarnado, el espíritu puede acceder a todos los detalles de encarnaciones anteriores, ya que deja de estar restringida su capacidad a la capacidad del cuerpo físico.
Entonces ¿podremos recordar todas nuestras vidas anteriores cuando hayamos muerto?
Todo lo vivido en las encarnaciones de un espíritu, y del periodo entre vidas físicas queda archivado para uso personal del espíritu, aunque mientras el espíritu está poco evolucionado, su capacidad de explorar en esta memoria esta restringida a las vidas más recientes.
La penetración en la memoria espiritual de las vidas anteriores aumenta conforme el espíritu evoluciona.
Sigo sin ver necesario el olvido de otras vidas. ¿En qué le puede perjudicar al espíritu el recuerdo de otras vidas? Yo creo que sería más bien al contrario. Si el espíritu conserva la memoria de sus vidas pasadas, ¿no tomará mayor conciencia del proceso evolutivo y aprovechará mejor la encarnación para evolucionar?
El razonamiento que haces es correcto para los espíritus que han alcanzado ya cierto nivel evolutivo, pero no para los espíritus menos avanzados, a los que un exceso de información podría obstaculizar su desarrollo, por no saber emplear correctamente este conocimiento. De forma que el conocimiento se va haciendo accesible a medida que el espíritu va evolucionado y va esforzándose por buscarlo.
Pues me tendrás que poner un ejemplo para que entienda lo que quieres decir, porque no me queda claro en qué manera pueden entorpecer la evolución de un ser los recuerdos de las vidas pasadas.
Vale.
Imaginad que alguien ha sido un asesino en una vida pasada y que tanto él cómo otros espíritus que convivieron con él recuerdan las fechorías que cometió. Este espíritu ahora ha reflexionado respecto al daño que hizo y tiene el propósito de enmendarse en la nueva vida que ha comenzado. Imaginad que volviera a encarnar en medio de las personas que convivieron con él y que recuerdan lo que hizo.
En esas circunstancias, el espíritu estaría marcado por su pasado y seguramente recibiría el desprecio continuo de las personas que recuerdan que fue un asesino y que no son suficientemente avanzadas espiritualmente para comprender que todos hemos errado en el pasado y que todos hemos necesitado de innumerables oportunidades para rectificar. Podría haber algunos que quisieran ajustarle las cuentas, tomarse la revancha por las cuentas pendientes del pasado.
Asimismo, el espíritu podría, bajo esa presión del entorno, torturarse emocionalmente o, lo que es peor, vengarse de aquellos que le oprimen y volver a retomar sus actividades delictivas, con lo cual, lejos de conseguir una mejora, estaríamos condenándole al estancamiento espiritual.
¿Y cómo le beneficiaría el olvido de las vidas pasadas?
Podéis considerar como si el espíritu se hubiera acogido a un programa de protección de testigos, en el que al testigo protegido, antiguo delincuente, a raíz de querer colaborar con la justicia, y para evitar represalias de sus antiguos compañeros, se le da una nueva identidad, un trabajo nuevo en un lugar diferente, para que inicie una nueva vida lejos del peligro, con el objetivo de reinsertarle en la sociedad.
En este caso, este efecto, el de la nueva identidad, se consigue mediante la reencarnación y el olvido de las vidas pasadas.
¿Y siempre ha de ser así, es decir, nunca podremos recordar lo que hemos hecho en vidas anteriores mientras estemos encarnados, sin esperar a la muerte?
Nunca no. De hecho, como te dije al principio, existen personas que tienen recuerdos esporádicos de otras vidas, sobre todo en la infancia, y algunos consiguen recordar algunos detalles a través de hipnosis regresiva.
En Oriente, se conocen muchos más casos de recuerdos espontáneos de vidas pasadas en niños que en Occidente. Y esto se debe a que al ser regiones en las que se cree en la reencarnación, los padres no reprimen a los niños cuando éstos cuentan lo que recuerdan. Pero el recuerdo consciente sólo será posible cuando en el mundo encarnen mayoritariamente espíritus que hayan avanzado suficiente en el aprendizaje del amor para no utilizar el pasado como excusa para no amar.
Recordaréis cuando comprendáis que todos somos hermanos y que hemos errado en el pasado, y que todos hemos necesitado de innumerables oportunidades para rectificar. Así ocurre en mundos más avanzados, en los que recordar una o varias vidas anteriores es lo normal.
Pues, ahora que sacas a colación el tema, no me parece que en las zonas donde predominan las religiones orientales, que creen en la reencarnación, como el hinduismo y el budismo, estén mejor que nosotros.
Ahí está el ejemplo del hinduismo, donde la creencia en la reencarnación se utiliza para justificar las desigualdades entre humanos. Me refiero al sistema de castas.
Para que veas un ejemplo de que es la evolución interior y no el conocimiento exterior lo que hace que el espíritu evolucione, ya que aun creyendo en la existencia de la reencarnación, han manipulado su significado para justificar su egoísmo.
También es un ejemplo de que para los espíritus menos avanzados, un exceso de información obstaculiza su desarrollo evolutivo, por no saber emplear correctamente este conocimiento.
Los hinduistas que justifican el sistema de castas, sin conocer el pasado directo del espíritu, ya están presuponiendo que el que se encarna en la casta de los intocables ha debido ser alguien que ha actuado mal en otra vida, y lo utilizan como excusa para, en vez de ayudarle, hacerle la vida lo más difícil posible.
¡Qué lamentable conclusión, basada en el egoísmo del que, tras encarnar en la casta más favorecida materialmente, en lugar de echar una mano al desfavorecido, se la pisa para que ni siquiera por su propio esfuerzo salga de la miseria!
De esta forma, en la próxima encarnación, los que se creyeron mejores por haber sido materialmente favorecidos, sí que se exponen a encarnar en una situación de miseria como la de los intocables, para que sientan en carne propia lo que es la miseria, el racismo y la incomprensión.
Con esta experiencia, cuando estén en situación de cambiar el estado de las cosas, por ejemplo, volviendo a encarnar en la casta dominante, tal vez se acuerden de lo que aprendieron interiormente en la vida anterior en la que fueron intocables y trabajen por la abolición del sistema de castas.
Por el contrario, el budismo, de origen posterior y espiritualmente mucho más avanzado, al tiempo que mantiene la creencia en la reencarnación, incorpora la creencia en el amor al prójimo, y no busca ya argumentos para oprimirlo, de manera que los budistas son creyentes en la reencarnación pero no “castistas”, es decir, están en contra del sistema de castas.
Autor Vicent Guillen del Libro “Las Leyes Espirituales”
enviado por Ma Cristina Descalzo al grupo Luzplena-Cristalindigos
Comprende más sobre la Reencarnación leyendo Vidas Pasadas Tiempo Presente
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