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Un radiante comienzo

8 Jun

Un radiante comienzo

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

Elizabeth-Kubler-Ross-2

La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

fuente:  http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

Experiencias de quienes vuelven de la muerte

15 Abr

Las 7 experiencias de quienes

“vuelven de la muerte”

  • Luz al final del túnel
Muchas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte describen una escena en la que se ve una luz al final de un túnel.

Ver una luz al final del túnel parece ser la experiencia cercana a la muerte más común, pero según un reciente estudio puede que no sea la única.

En 2011 el señor A., un trabajador social de Reino Unido, fue admitido en un hospital después de desmayarse en el trabajo.

El personal médico estaba punto de insertarle un catéter en la ingle cuando entró en paro cardíaco. A falta de oxígeno, su cerebro dejó de emitir señal alguna. Tecnicamente el señor A. había muerto.

Pero, a pesar de ello, A. recuerda lo que pasó después.

El equipo médico inició el procedimiento de reanimación y A. pudo escuchar una voz que decía: “denle un electro shock”, mientras se levantaba de la cama y presenciaba la escena.

Y en el historial del hospital luego se pudo verificar que lo que el señor A. recordaba era precisamente lo que había ocurrido en el lapso de tiempo en el que todo el mundo le creyó inconsciente.

Lea también: Cómo “resucitaron” a Paul Walker en la gran pantalla para “Furious 7”

Análisis de casos

Bosque
La mayoría de los médicos tratan los recuerdos de momentos cercanos a la muerte como alucinaciones.

La historia de este paciente, recogida en un informe sobre resucitación, es una de tantas que desafían las ideas que tenemos sobre las experiencias cercanas a la muerte.

Hasta ahora, los investigadores asumían que cuando el corazón deja de bombear sangre al cerebro acaba todo nivel de conciencia.

Durante años, aquellos que han conseguido “volver” han recordado sus experiencias. Pero los médicos trataban estos recuerdos como alucinaciones, y los investigadores se han mostrado cautelosos a la hora de hablar sobre estos casos, ya que muchos son vistos como algo que va más allá de la investigación puramente científica.

Pero Sam Parnia, director del centro de resucitación de la Universidad de Medicina en Nueva York, quiso librarse de las suposiciones sobre lo que podían experimentar o no aquellos en el lecho de muerte.

Él y su equipo recolectaron datos de estos momentos durante cuatro años y analizaron más de 2.000 casos de paros cardíacos y momentos de muerte oficial.

Y parece ser que el señor A. no era el único que podía recordar su propia muerte.

Los siete sabores de la muerte

En cerca de un 50% de aquellos casos estudiados por Parnia, los pacientes eran capaces de recordar algo. Pero a diferencia del señor A., sus experiencias no parecían ser hechos que realmente ocurrieron.

Aunque “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, cada persona interpreta estas vivencias de acuerdo sus creencias, dice Parnia.

Al contrario: recordaban escenarios alucinatorios que Parnia y sus colegas clasificaron en siete categorías.

“La mayor parte de ellas no son consistentes con lo que se cree que son las experiencias cercanas a la muerte”, dice.

“Parece ser que las experiencias de la mente en los escenarios cercanos a la muerte son mucho más complejas de lo que se creía en el pasado”.

Los siete escenarios son los siguientes:

  • Miedo
  • Ver animales o plantas
  • Luz brillante
  • Violencia y persecución
  • Deja-vu
  • Ver a familiares
  • Recuerdo de cosas que pasaron tras el paro cardíaco

Aunque está claro que “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, según explica Parnia, la forma en la que cada uno de los individuos elige interpretar estas vivencias depende totalmente de sus creencias.

Alguien de India puede volver de la muerte y asegurar que vio al dios Krishna, mientras que alguien del medio oeste estadounidense puede regresar de la misma experiencia y afirmar que vio al dios cristiano.

“Si el padre de un niño del medio oeste le dice a su hijo que cuando muera verá a Jesús y que le transmitirá amor y compasión, por supuesto que verá eso”, dice Parnia.

Paciente
Parnia y sus colegas esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte

“Volverá y dirá: ’Papá tenías razón, vi a Jesús’. ¿Pero es cualquiera de nosotros realmente capaz de reconocer a Jesús? Yo no sé cómo es Dios, además de un hombre con barba blanca, lo que es una imagen totalmente construida”.

“Todas estas cosas -lo que es al alma, el cielo y el infierno- se escapan a mi entendimiento, y probablemente habrá miles y miles de interpretaciones basadas en dónde naciste y cuáles hayan sido tus experiencias vitales”, continúa Parnia.

“Es importante que seamos capaces de alejar todo esto del reino de las enseñanzas religiosas y ponerlo en escenarios más objetivos”.

Casos comunes

Parnia y sus colegas ya planean estudios que sigan por este mismo camino e intenten responder algunas de las cuestiones planteadas.

También esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte, y que pueda liberarse de posturas religiosas o escépticas.

Al contrario, opinan, la muerte debe ser tratada como un tema científico objetivo más.

“Cualquiera con una mente medianamente objetiva estará de acuerdo en que todo esto es algo que debe seguir siendo investigado”, añade Parnia.

“Tenemos los medios y la tecnología, ahora es el momento de hacerlo”, concluye.

Lea la nota en inglés en BBC Future

Nos conocemos de otras vidas?

24 Abr

Nos conocemos de otras vidas?

ALMAS GEMELAS

 

 

Se establecieron una serie de preguntas para ver como respondían los sujetos a la posibilidad de que las personas que aparecían en su vida de ahora les resultaran conocidas de vidas pasadas.

Nada menos que el 87 % dijeron haber conocido a padres, amantes, parientes y amigos de vidas anteriores. Del 13 % que no dio respuesta, la gran mayoría eran sujetos que se resistieron a todo el proceso de la experiencia del nacimiento.

Entre el 87 % que contestó que ‘Sí’ a la pregunta, hubo una sorprendente variedad en las relaciones aludidas. Padres y madres de esta vida habían sido amantes en el pasado, madres, padres, hermanos, hermanas, amigos e hijos. No hubo en absoluto consistencia en la forma en que la gente de esta vida vida se había relacionado en otras.

La hipótesis freudiana de las hijas que desearían que sus padres fueran sus amantes no resultó evidente en los datos recogidos, ni tampoco los hijos veían a sus madres como amantes en otras vidas con mayor frecuencia que como cualquier otra clase de pariente.

Curiosamente, fue menos del 3 % el que habló de las mismas relaciones con sus esposos o amantes en vidas anteriores.

Resulta interesante destacar que las relaciones no se limitan a vidas anteriores, sino que pueden ser del estado entrevidas. Aquello le sorprendió a los sujetos al igual que a Wambach. La conclusión que ella sacó es la siguiente: ‘Todos contaron la misma historia. Volvemos con las mismas almas, pero en distintas circunstancias.

Vivimos nuevamente no sólo con aquellos a los que amamos, sino también con aquellos a los que odiamos o tememos.

Sólo cuando únicamente sentimos compasión y afecto nos libramos de vivir una y otra vez con los mismos espíritus, que también se ven obligados a vivir con nosotros…’

Publicado en Portal de la Nueva Era

 

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El miedo humano a la muerte

23 Ago

El miedo humano a la muerte

Por David Topí, 22-08-2013

El miedo humano a la Muerte

Si habéis leído los artículos de los últimos meses ya habéis visto que llevo algún tiempo trabajando con terapia regresiva, tanto en mi como en otros amigos, para investigar, comprender y experimentar de primera mano todo lo que sucede, o nos sucede a cada uno, en el llamado periodo entre vidas, cuando no estamos embutidos en el cuerpo físico, cuando somos solo ese “ser” que entra y sale de un mundo energético, etérico, para ir a mundo denso, físico.

Personalmente las regresiones que he vivido me han abierto los ojos y me han dado una información que no tiene precio para mi, y para lo que me interesa conocer de este proceso que es el juego de la vida, y desde luego, como terapeuta, lo que he sacado investigando con amigos y compañeros ha sido mucho más, pero mucho más, sorprendente e interesante y me ha abierto las puertas a realidades mucho más grandes de lo que había soñado nunca y han puesto en marcha acontecimientos para los que ya no hay vuelta atrás.

De todo esto, y para los que queráis tener una idea de cómo funciona todo este mundo de la terapia regresiva os recomiendo los libros de Michael Newton y Brian Weiss, son básicos para empezar, no explican cómo hacer terapia, explican los resultados que ellos se han encontrado, y como yo estoy llegando en resultados igual de interesantes y paralelos, en algunos casos, creo que son una buena base para empezar a moverse por este mundo.

El tema que hoy tenía intención de explicar tiene que ver con lo que un “guía” me dijo una vez: “el mayor temor de los humanos es el temor a la muerte” (vamos a hablar de guías como nombre genérico para todo tipo de seres con los que interactuamos cuando estamos en el periodo entre vidas, normalmente en el llamado alto astral o en el plano mental, aunque en algunos casos, ¡mucho más lejos!).

Y parece ser cierto, desde el lado de los que estamos vivos, porque os aseguro que desde el lado de los que “se van” es totalmente lo contrario.

Una gran liberación y un gran trauma

Cada vez que he revivido una de mis muertes en alguna de mis vidas pasadas, ha sido una liberación. No puedo explicarlo mejor. Cada vez que salía de mi cuerpo, y si es correcta mi información, lo he hecho más de 1000 veces, lo veía ahí abajo, tumbado, donde fuera que estuviera cuando acababa de fallecer, me sentía libre, por fin todo había acabado, por fin volvía “a casa”. En uno de los libros de Michael Newton, otra persona dijo que salir de una vida es lo mismo que salir de una piscina donde has estado buceando durante muchos años, bajo el agua, y de repente salir a la superficie y respirar aire fresco. Pues eso.

Todas las personas que he sometido a regresiones, tras la salida del cuerpo se sentían bien, contentos, liberados. Luego hay otras emociones diferentes, pero son por otras causas. Yo he sentido cabreo, frustración, desespero y cansancio, pero, personalmente, ha sido por el hecho de haber entrado y salido de una vida sin haber cumplido la misión que me había propuesto cumplir, cosa de lo que te das cuenta inmediatamente tras abandonar el cuerpo físico, porque recuperas la memoria de quien eres en realidad. Lo mismo me ha pasado con algunos amigos que al salir se han sentido cansados y apesadumbrados, por los mismos motivos, pero no por haber dejado atrás la existencia física, que es siempre un motivo de “alegría” para el que se va.

Lo difícil es bajar de nuevo

Sin embargo, es curioso, que, para muchas almas (vamos a usar este termino de forma genérica como el ser que somos, aunque ya vimos en artículos anteriores lo que el alma es realmente en referencia al espíritu) es la entrada en una nueva vida lo que cuesta más. Primero, no todo el mundo quiere bajar de nuevo, a muchas almas les cuesta enormemente tener que volver a la Tierra, no hablo ya de errantes o almas que vienen a ayudar y bueno, se resignan a entrar una y otra vez para cumplir sus promesas de ayuda, sino de cualquiera de nosotros que simplemente entra y sale de una vida para recoger experiencias, crecer y evolucionar.

La entrada, en todos los casos, es lo más traumático del proceso. Salir del mundo etérico del alto astral y tener que bajar otra vez al mundo de la materia. No es fácil. Se hace con ilusión porque es otra aventura más, pero no siempre es algo que sea fácil, pues la entrada en un cuerpo físico exige ciertos sacrificios a ese ser, entre otros, reducir la vibración, encajar en un cuerpo pequeño, perder la memoria de quien eres, y tener que empezar de cero. No es de extrañar que la salida del “juego” de la vida sea siempre un “buf, por fin se terminó esta partida”.

La muerte no es el final de nada, es una transición entre dos estados. Una entrada y salida. Como dijo otro ser que estaba con la persona en el periodo entre vidas, “si no perdemos el miedo a morir, no terminaremos por aprender nunca a vivir”. Y es que cada uno de nosotros elegimos el momento de entrar y el momento de salir, nada ni nadie nos puede hacer cambiar esos dos puntos excepto nosotros mismos, por lo que todos nos vamos cuando lo consideramos oportuno, y cada cual tiene sus razones para abandonar una encarnación cuando lo hace, sin que eso signifique una modificación de los parámetros acordados con aquellos que tiene alrededor y con los que ha encarnado. Si se nos va gente antes de tiempo, desde nuestro punto de vista, es porque así lo habían decidido, si nos vamos nosotros antes que otros, es porque así lo hemos pactado. En este tipo de situaciones siempre hay pactos y acuerdos pre-karmicos.

Una amiga mía en una regresión donde estuvimos revisando su antepenúltima encarnación vino para vivir solo 15 años, darle un mensaje a sus padres, hacerlos despertar a un cierto tipo de visión del mundo y largarse de nuevo mediante un accidente provocado por ella misma a nivel de alma, pues la misión se había cumplido. Todos los casos son iguales y no hay fallos en el sistema. Los que se quieren ir antes de tiempo tienen que buscarse la vida para que los acuerdos y lecciones que habían prometido llevar a cabo se hagan de alguna otra forma, si es que ya no desea cumplir su parte del trato a nivel físico, pues el libre albedrio sigue existiendo, sin embargo, eso no le exime de la responsabilidad de cumplir esos acuerdos de alguna otra forma, de ahí que queden cosas pendientes entre personas de una vida a otra, o de ahí que se reconfiguren las vidas de aquellos que han sido “dejados atrás” para permitirles seguir creciendo y avanzando por otro lado. Todo este proceso es siempre dinámico, nunca es estático, y siempre está en constante re-parametrización y reconfiguración.

Fallecimientos masivos y desastres naturales

Por otro lado, muchas veces, cuando mueren miles de personas en desastres naturales, en eventos de enorme magnitud que nos afectan a todos a nivel del inconsciente colectivo, nos parece una desgracia que esto pueda suceder. Sin embargo, todas esas almas han acordado irse en ese preciso momento, y por eso esa persona se encontraba “ahí”, en ese lugar, en ese instante. Quizás las razones individuales de cada individuo sean diferentes, quizás no, quizás hay algún tipo de acuerdo, karma, lección o experiencia común necesaria. Pero, en todo caso, todos, a nivel de alma, sabían donde tenían que estar y cuando tenían que estar. A los que no les tocaba, su ser ya se encargó de sacarlos de la zona.

En estos momentos en los que nos encontramos en el planeta, el tema de los desastres naturales es algo in crescendo. Ya sabéis que los terremotos, huracanes, volcanes, socavones, tormentas fuera de control, etc., etc., llevan algún tiempo al alza y seguirán así. Sabemos que se debe al influjo de energías de alta vibración, que llamamos de cuarta densidad, chocando con energías de baja vibración, con clústeres de energías 3D negativas que tienen que desaparecer y transmutarse para que las otras puedan integrarse, y de ahí que la naturaleza esté haciendo un trabajo de equilibrio constante. Sobre este tema, otro guía nos dio una explicación muy clara en otra sesión.

La conversación había derivado al trabajo que están haciendo muchos seres de los planos no físicos para equilibrar los campos energéticos de la Tierra:

David: pero siguen habiendo muchos terremotos, huracanes, socavones, etc..

Guía: es necesario David

David: es para transmutar energía, supongo…

Guía: correcto. Cuando vosotros empleáis vuestro lenguaje, desastres naturales, no tendríais que llamarlos así, son equilibradores naturales. Hay gente en vuestro planeta, que, con su buena intención están trabajando en contra de estos equilibradores naturales, porque están pidiendo que no sucedan, que no se muevan. Y tienen que moverse, lo que pasa es que las personas, muchísimas personas que viven en vuestro planeta, no comprenden todavía la muerte física, ni siquiera la vida. Y lo ven como un drama, cuando no es ningún drama, es vida, en realidad todo es vida. Incluso la muerte es vida. No tendría sentido si no, y no el sentido que vosotros le dais. Es vida, más vida y más vida.

David: es una transición entre dos experiencias físicas, nada mas…

Guía: correcto David

Ya podéis ver el punto de vista de todos estos seres que nos asisten y que asisten al planeta, la muerte no representa nada más que quitarse una chaqueta, pasar un tiempo de descanso y volver a ponerse otra.

El problema es que este miedo a morir viene de la psique y del cuerpo orgánico que usamos, no proviene del ser que somos. El miedo a fallecer es parte del traje, no de la esencia, pero lamentablemente a veces el traje dirige la experiencia, y dejamos de estar en resonancia con la verdadera razón de nuestra encarnación: una visita temporal para poder recoger experiencias físicas, porque este no es nuestro hogar, nuestro hogar es el que está “allá arriba”, pues de allá venimos y allá volvemos entre “escapadas” al mundo físico, lamentablemente sin recordar cuando estamos en el mundo físico que esto solo es un momento de paso, y que estés en el plano que estés y en el estado que estés, todo es vida, vida y más vida.

tomado del Grupo de Google “Las Enseñanzas de Kryon”.

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La Prueba Científica de la Reencarnación IV

12 May


http://preparemonosparaelcambio.blogspot.com.ar/2012/05/la-prueba-cientifica-de-la.html

Fecha Artículo: 21.5.12 Publicado por: Jorge Ramos

Stevenson comenta:

“El hizo capaz que yo pudiera publicar por escrito un sustancial número de reportes de casos que de otra manera hubieran quedado como manuscritos en los estantes de mi oficina. El me admitió que creía que mis libros “eran para el futuro” . Desafortunadamente, él murió antes de ese futuro que él esperaba ver realizado, y su sucesor tenía una diferente opinión de cómo tenía que ser ese futuro. Tuve que encontrar un nuevo editor, pero la fortuna me favoreció nuevamente y me condujo a Praeger Scientific Publishers y luego a Robbie Franklin de McFarland and Company.”

En 1980 un colega de la universidad le presentó a Peter Sturrock, quien le explicó su idea que luego se convirtió en la Society for Scientific Exploration. Esta sociedad mantenía una publicación (Journal of Scientific Exploration) que fué de gran utilidad para dar a conocer a otros científicos las investigaciones realizadas por el equipo de Stevenson.

Comentaba Stevenson sobre la favorable política de la Sociedad de aceptar las publicaciones que muchas veces desafiaban el punto de vista que mantenían otros científicos:

“La Sociedad me ofreció las primeras oportunidades de reportar adecuadamente dos de mis más significativas investigaciones. Me refiero, en primer término, a las marcas de nacimiento y malformaciones que ocurren frecuentemente en niños que han presentado memorias de vidas pasadas; y segundo, a lo que yo creo que son importantes residuos de comportamiento inusual derivado de estas vidas pasadas. Ya en mi primer viaje a Asia en 1961 los informantes persistían en llamar mi atención a estos dos rasgos de los casos. Ahora encuentro que esto ha significado una fuente de disgusto para mí el no haberme decidido a publicar los detalles completos sobre las marcas de nacimientos y malformaciones hasta 1997.”

Stevenson cuenta en uno de sus libros que le llevó más de diez años el empezar a darle el valor que tenían las marcas de nacimiento y los comportamientos de los niños. Al principio solo los tomaba como coincidencias y ponía toda su atención en las declaraciones verbales de los niños.
En 1997 Stevenson se embarcó en un proyecto que parecía un tanto audaz, pero que a la vez tenía la posibilidad de hacer conocer sus investigaciones a un público general.

Así lo expresa Stevenson:

 

“Accedí al pedido de un escritor de acompañarme en viajes de estudio por Asia. El iba a mirar “por encima de mi hombro” cuando yo condujera las entrevistas para los casos. Iba a pagar sus propias expensas y luego iba a ser libre de escribir sobre sus impresiones sin censura de mi parte.

Esto terminó saliendo bien. El escritor era Tom Shroder, que es actualmente un “senior editor” con el Washington Post.


 

 Tom era un sociable compañero de viaje, y soportó bien las frecuentes asperezas e incomodidades de los viajes por Lebanon e India.

 El libro que escribió se titula: “Old Souls: The Scientific Evidence for Past Lives” (Shroder, 1999).

Lo que dice me parece honrado, hacia mí y, lo que es más importante, honrado hacia los niños que recuerdan estas vidas. Este libro también ha colaborado a difundir la información sobre los casos de estos niños.”

Por su parte, Tom Shroder cuenta en su libro, que al finalizar uno de sus últimos viajes junto a Stevenson, éste le hizo una pregunta a Schroder (que, en palabras del mismo Schroder, en realidad era un extraño, un periodista escéptico que había visto lo que el tenía para mostrar).

Stevenson le pidió que le explicara:

“Cómo los científicos, que profesan no mantener ningún dogma que la evidencia razonable no pueda abolir, ignoran los volúmenes de evidencia razonable que se les han provisto.”

Tom Schroder escribió un libro completo sobre sus viajes con Stevenson. Si bien no aporta significativas nuevas evidencias, nos presenta el lado humano de Stevenson en toda su magnitud.

Cuenta Schroder que en una ocasión le preguntó a Stevenson si él consideraba que sus investigaciones habían “probado” la reencarnación. A lo que Stevenson contestó:

“Yo no pienso que haya ningún tipo de prueba en la ciencia aparte de las matemáticas”, sin embargo, agregó, “Sobre los casos que conocemos hoy -al menos para algunos de ellos-, la reencarnación es la mejor explicación que hemos podido encontrar.

Hay un impresionante volúmen de evidencia, y pienso que con el tiempo se está haciendo cada vez más fuerte.

Pienso que una persona racional, si lo desea, puede creer en la reencarnación en base de esta evidencia”

Ian Stevenson murió a los 88 años a causa de una neumonía, el 8 de Febrero de 2007 en Charlottesville.

La Prueba Científica de la Reencarnación

http://preparemonosparaelcambio.blogspot.com.ar/2012/05/la-prueba-cientifica-de-la.html

Fecha Artículo: 21.5.12 Publicado por: Jorge Ramos

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