Archivo | experiencias reales RSS feed for this section

Un radiante comienzo

8 Jun

Un radiante comienzo

Elizabeth Kübler-Ross: La connotada científica que confirmó que sí existe el Más Allá

Esta médico y psiquiatra suiza recabó centenares de testimonios de experiencias extracorporales, lo que la llevó a concluir que “la muerte no era un fin, sino un radiante comienzo”.
La doctora suiza Elizabeth Kübler-Ross se convirtió en el siglo XX en una de las mayores expertas mundiales en el tétrico campo de la muerte, al implementar modernos cuidados paliativos con personas moribundas para que éstas afrontaran el fin de su vida con serenidad y hasta con alegría (en su libro “On death and dying”, de 1969, que versa sobre la muerte y el acto de morir, describe las diferentes fases del enfermo según se aproxima su muerte, esto es, la negación, ira, negociación, depresión y aceptación). Sin embargo, esta médico, psiquiatra y escritora nacida en Zurich en 1926 también se transformó en una pionera en el campo de la investigación de las experiencias cercanas a la muerte, lo que le permitió concluir algo que espantó a muchos de sus colegas: sí existe vida después de la muerte.

La férrea formación científica de esta doctora, que se graduó en psiquiatría en Estados Unidos, recibiendo posteriormente 23 doctorados honoríficos, se pondría a prueba luego de que a lo largo de su prolongada práctica profesional los enfermos moribundos a los que trataba le relataran una serie de increíbles experiencias paranormales, lo que la motivó a indagar si existía el Más Allá o la vida después de la muerte. Así, se dedicó a estudiar miles de casos, a través del mundo entero, de personas de distinta edad (la más joven tenía dos años, y la mayor, 97 años), raza y religión, que habían sido declaradas clínicamente muertas y que fueron llamadas de nuevo a la vida.

Elizabeth-Kubler-Ross-1“El primer caso que me asombró fue el de una paciente de apellido Schwartz, que estuvo clínicamente muerta mientras se encontraba internada en un hospital. Ella se vio deslizarse lenta y tranquilamente fuera de su cuerpo físico y pronto flotó a una cierta distancia por encima de su cama. Nos contaba, con humor, cómo desde allí miraba su cuerpo extendido, que le parecía pálido y feo. Se encontraba extrañada y sorprendida, pero no asustada ni espantada. Nos contó cómo vio llegar al equipo de reanimación y nos explicó con detalle quién llegó primero y quién último. No sólo escuchó claramente cada palabra de la conversación, sino que pudo leer igualmente los pensamientos de cada uno. Tenía ganas de interpelarlos para decirles que no se dieran prisa puesto que se encontraba bien, pero pronto comprendió que los demás no la oían. La señora Schwartz decidió entonces detener sus esfuerzos y perdió su conciencia. Fue declarada muerta cuarenta y cinco minutos después de empezar la reanimación, y dio signos de vida después, viviendo todavía un año y medio más. Su relato no fue el único. Mucha gente abandona su cuerpo en el transcurso de una reanimación o una intervención quirúrgica y observa, efectivamente, dicha intervención”.

La doctora Kübler-Ross añade que “otro caso bastante dramático fue el de un hombre que perdió a sus suegros, a su mujer y a sus ocho hijos, que murieron carbonizados luego que la furgoneta en la que viajaban chocara con un camión cargado con carburante. Cuando el hombre se enteró del accidente permaneció semanas en estado de shock, no se volvió a presentar al trabajo, no era capaz de hablar con nadie, intentó buscar refugio en el alcohol y las drogas, y terminó tirado en la cuneta, en el sentido literal de la palabra. Su último recuerdo que tenía de esa vida que llevó durante dos años fue que estaba acostado, borracho y drogado, sobre un camino bastante sucio que bordeaba un bosque. Sólo tenía un pensamiento: no vivir más y reunirse de nuevo con su familia. Entonces, cuando se encontraba tirado en ese camino, fue atropellado por un vehículo que no alcanzó a verlo. En ese preciso momento se encontró él mismo a algunos metros por encima del lugar del accidente, mirando su cuerpo gravemente herido que yacía en la carretera. Entonces apareció su familia ante él, radiante de luminosidad y de amor. Una feliz sonrisa sobre cada rostro. Se comunicaron con él sin hablar, sólo por transmisión del pensamiento, y le hicieron saber la alegría y la felicidad que el reencuentro les proporcionaba. El hombre no fue capaz de darnos a conocer el tiempo que duró esa comunicación, pero nos dijo que quedó tan violentamente turbado frente a la salud, la belleza, el resplandor que ofrecían sus seres queridos, lo mismo que la aceptación de su actual vida y su amor incondicional, que juró no tocarlos ni seguirlos, sino volver a su cuerpo terrestre para comunicar al mundo lo que acababa de vivir, y de ese modo reparar sus vanas tentativas de suicidio. Enseguida se volvió a encontrar en el lugar del accidente y observó a distancia cómo el chofer estiraba su cuerpo en el interior del vehículo. Llegó la ambulancia y vio cómo lo transportaban a la sala de urgencias de un hospital. Cuando despertó y se recuperó, se juró a sí mismo no morirse mientras no hubiese tenido ocasión de compartir la experiencia de una vida después de la muerte con la mayor cantidad de gente posible”.

La doctora Kübler-Ross añadió “que investigamos casos de pacientes que estuvieron clínicamente muertos durante algunos minutos y pudieron explicarnos con precisión cómo los sacaron el cuerpo del coche accidentado con dos o tres sopletes. O de personas que incluso nos detallaron el número de la matricula del coche que los atropelló y continuó su ruta sin detenerse. Una de mis enfermas que sufría esclerosis y que sólo podía desplazarse utilizando una silla de ruedas, lo primero que me dijo al volver de una experiencia en el umbral de la muerte fue: «Doctora Ross, ¡Yo podía bailar de nuevo!», o niñas que a consecuencia de una quimioterapia perdieron el pelo y me dijeron después de una experiencia semejante: «Tenía de nuevo mis rizos». Parecían que se volvían perfectos. Muchos de mis escépticos colegas me decían: «Se trata sólo de una proyección del deseo o de una fantasía provocada por la falta de oxígeno.» Les respondí que algunos pacientes que sufrían de ceguera total nos contaron con detalle no sólo el aspecto de la habitación en la que se encontraban en aquel momento, sino que también fueron capaces de decirnos quién entró primero en la habitación para reanimarlos, además de describirnos con precisión el aspecto y la ropa de todos los que estaban presentes”.

La muerte no existe

La doctora Kübler-Ross aseguró que después de investigar estos casos concluyó que la muerte no existía en realidad, pues ésta sería no más que el abandono del cuerpo físico, de la misma manera que la mariposa deja su capullo de seda. ”Ninguno de mis enfermos que vivió una experiencia del umbral de la muerte tuvo a continuación miedo a morir. Ni uno sólo de ellos, ni siquiera los niños. Tuvimos el caso de una niña de doce años que también estuvo clínicamente muerta. Independientemente del esplendor magnífico y de la luminosidad extraordinaria que fueron sido descritos por la mayoría de los sobrevivientes, lo que este caso tiene de particular es que su hermano estaba a su lado y la había abrazado con amor y ternura. Después de haber contado todo esto a su padre, ella le dijo: «Lo único que no comprendo de todo esto es que en realidad yo no tengo un hermano.» Su padre se puso a llorar y le contó que, en efecto, ella había tenido un hermano del que nadie le había hablado hasta ahora, que había muerto tres meses antes de su nacimiento”.

La doctora agregó que “en varios casos de colisiones frontales, donde algunos de los miembros de la familia morían en el acto y otros eran llevados a diferentes hospitales, me tocó ocuparme particularmente de los niños y sentarme a la cabecera de los que estaban en estado crítico. Yo sabía con certeza que estos moribundos no conocían ni cuántos ni quiénes de la familia ya habían muerto a consecuencia del accidente. En ese momento yo les preguntaba si estaban dispuestos y si eran capaces de compartir conmigo sus experiencias. Uno de esos niños moribundos me dijo una vez: «Todo va bien. Mi madre y Pedro me están esperando ya.» Yo ya sabía que su madre había muerto en el lugar del accidente, pero ignoraba que Pedro, su hermano, acababa de fallecer 10 minutos antes”.

La luz al final del túnel

Elizabeth-Kubler-Ross-2

La doctora Kübler-Ross explicó que después que abandonar el cuerpo físico y de reencontrarse con aquellos seres queridos que partieron y que uno amó, se pasa por una fase de transición totalmente marcada por factores culturales terrestres, donde aparece un pasaje, un túnel, un pórtico o la travesía de un puente. Allí, una luz brilla al final. “Y esa luz era más blanca, de una claridad absoluta, a medida que los pacientes se aproximaban a ella. Y ellos se sentían llenos del amor más grande, indescriptible e incondicional que uno se pudiera imaginar. No hay palabras para describirlo. Cuando alguien tiene una experiencia del umbral de la muerte, puede mirar esta luz sólo muy brevemente. De cualquier manera, cuando se ha visto la luz, ya no se quiere volver. Frente a esta luz, ellos se daban cuenta por primera vez de lo que hubieran podido ser. Vivían la comprensión sin juicio, un amor incondicional, indescriptible. Y en esta presencia, que muchos llaman Cristo o Dios, Amor o Luz, se daban cuenta de que toda vuestra vida aquí abajo no es más que una. Y allí se alcanzaba el conocimiento. Conocían exactamente cada pensamiento que tuvieron en cada momento de su vida, conocieron cada acto que hicieron y cada palabra que pronunciaron. En el momento en que contemplaron una vez más toda su vida, interpretaron todas las consecuencias que resultaron de cada uno de sus pensamientos, de sus palabras y de cada uno de sus actos. Muchos se dieron cuenta de que Dios era el amor incondicional. Después de esa «revisión» de sus vidas ya no lo culpaban a Él como responsable de sus destinos. Se dieron cuenta de que ellos mismos eran sus peores enemigos, y se reprocharon el haber dejado pasar tantas ocasiones para crecer. Sabían ahora que cuando su casa ardió, que cuando su hijo falleció, cuando su marido fue herido o cuando sufrieron un ataque de apoplejía, todos estos golpes de la suerte representaron posibilidades para enriquecerse, para crecer”.

La especialista, en este punto, hizo una recomendación a todos aquellos que sufren el trance de tener cerca a algún ser querido a punto de morir. “Deben saber que si se acercan al lecho de su padre o madre moribundos, aunque estén ya en coma profundo, ellos oyen todo lo que les dicen, y en ningún caso es tarde para expresar «lo siento», «te amo» o alguna otra cosa que quieran decirles. Nunca es demasiado tarde para pronunciar estas palabras, aunque sea después de la muerte, ya que las personas fallecidas siguen oyendo. Incluso en ese mismo momento se pueden arreglar «asuntos pendientes», aunque éstos se remonten a diez o veinte años atrás. Se pueden liberar de su culpabilidad para poder volver a vivir ellos mismos”.

La “conciencia cósmica “ de la doctora Kübler-Ross

La doctora Elizabeth Kübler-Ross, intrigada por todos estos asombrosos relatos, decidió una vez comprobar por sí misma su veracidad. Y, luego de ser inducida a una muerte artificial en un laboratorio médico de Virginia, experimentó dos veces estar fuera de su cuerpo. “Cuando volví a la conciencia tenía la frase «Shanti Nilaya», que por cierto no sabía qué significaba, dándome vueltas en mi cabeza. La noche siguiente la pasé sola, en una pensión aislada en medio del bosque de Blue Ridge Mountains. Allí, luego de sufrir inexplicables dolores físicos, fue gratificada con una experiencia de renacimiento que no podría ser descrita con nuestro lenguaje. Al principio hubo una oscilación o pulsación muy rápida a nivel del vientre que se extendió por todo mi cuerpo. Esta vibración se extendió a todo lo que yo miraba: el techo, la pared, el suelo, los muebles, la cama, la ventana y hasta el cielo que veía a través de ella. Los árboles también fueron alcanzados por esta vibración y finalmente el planeta Tierra. Efectivamente, tenía la impresión de que la tierra entera vibraba en cada molécula. Después vi algo que se parecía al capullo de una flor de loto que se abría delante de mí para convertirse en una flor maravillosa y detrás apareció esa luz esplendorosa de la que hablaban siempre mis enfermos. Cuando me aproximé a la luz a través de la flor de loto abierta y vibrante, fui atraída por ella suavemente pero cada vez con más intensidad. Fui atraída por el amor inimaginable, incondicional, hasta fundirme completamente en él. En el instante en que me uní a esa fuente de luz cesaron todas las vibraciones. Me invadió una gran calma y caí en un sueño profundo parecido a un trance. Al despertarme caí en el éxtasis más extraordinario que un ser humano haya vivido sobre la tierra. Me encontraba en un estado de amor absoluto y admiraba todo lo que estaba a mi alrededor. Mientras bajaba por una colina estaba en comunión amorosa, con cada hoja, con cada nube, brizna de hierba y ser viviente. Sentía incluso las pulsaciones de cada piedrecilla del camino y pasaba «por encima» de ellas, en el propio sentido del término, interpelándolas con el pensamiento: «No puedo pisaros, no puedo haceros daño», y cuando llegué abajo de la colina me di cuenta de que ninguno de mis pasos había tocado el suelo y no dudé de la realidad de esta vivencia. Se trataba sencillamente de una percepción como resultado de la conciencia cósmica. Me fue permitido reconocer la vida en cada cosa de la naturaleza con este amor que ahora soy incapaz de formular. Me hicieron falta varios días para volver a encontrarme bien en mi existencia física, y dedicarme a las trivialidades de la vida cotidiana como fregar lavar la ropa o preparar la comida para mi familia. Posteriormente averigué que “Shanti Nilaya» significa el puerto de paz final que nos espera. Ese estar en casa al que volveremos un día después de atravesar nuestras angustias, dolores y sufrimientos, después de haber aprendido a desembarazarnos de todos los dolores y ser lo que el Creador ha querido que seamos: seres equilibrados que han comprendido que el amor verdadero no es posesivo”.

La Dra. Elizabeth Kübler-Ross, luego que en 1995 sufriera una serie de apoplejías que paralizaron el lado derecho de su cara, falleció en Scottdale, Arizona, el 24 de agosto del 2004. Se enfrentó a su propia muerte con la valentía que había afrontado la de los demás, y con el coraje que aprendió de sus pacientes más pequeños. Sólo pidió que la despidieran con alegría, lanzando globos al cielo para anunciar su llegada.

En su lecho de muerte, por cierto, sus amigos y seres queridos le preguntaron si le temía a la muerte, a lo que ella replicó: «No, de ningún modo me atemoriza; diría que me produce alegría de antemano. No tenemos nada que temer de la muerte, pues la muerte no es el fin sino más bien un radiante comienzo. Nuestra vida en el cuerpo terrenal sólo representa una parte muy pequeña de nuestra existencia. Nuestra muerte no es el fin o la aniquilación total, sino que todavía nos esperan alegrías maravillosas”.

fuente:  http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/elizabeth-kubler-ross-la-connotada-cientifica-que-confirmo-que-si-existe-el-mas-alla/

Anuncios

Niño reconoce a su asesino

18 Abr

Niño de tres años de edad, señala a su asesino de su anterior vida…

Relacionado con esta nota que fue posteada anteriormente:

http://vidaspasadas-mg.com.es/nino-de-3-anos-recordo-su-vida-pasada/

Un caso de regresión a vidas pasadas escrito por Trutz Hardo, uno de los terapeutas sobre regresión líderes en Alemania.

“Desde hace diez años, he sido amigo del médico y profesor de medicina israelí conocido como Eli Lasch. Él se desempeñó durante mucho tiempo como consultor responsable de los servicios de salud en la Franja de Gaza. Sus propias experiencias fueron las que lo ayudaron, poco a poco, a encontrar su camino de regreso a la Cábala, la cual le permitió redescubrir las capacidades asombrosas que había poseído en una de sus vidas pasadas.

Después de haber terminado su carrera altamente reconocida como médico, abrió una clínica en Israel, en la que trabajó como terapeuta de regresión y sanador espiritual convirtiéndose así en un líder de terapias a vidas pasadas. En 1989 me trasladé a Berlín, donde participé en sus seminarios.

Unos años más tarde apareció en la televisión varias veces, donde llevó a cabo con éxito sus sanaciones, convirtiéndose en consecuencia, en un conocido personaje en todo el país.

En 1998 apareció su libro, muy interesante, con el título “De Médico a Sanador Espiritual”.

Eli me relató varias historias asombrosas acerca de la reencarnación, las cuales lo había ayudado a revolucionar su forma de pensar como médico convencional.

En diciembre de 1998 lo visité en su apartamento de Berlín, donde, entre otras cosas, relató el siguiente caso, que ahora relataré con mis propias palabras.

 

nino-vida-pasada

Los drusos son una comunidad de aproximadamente 200.000 personas que se establecieron, hace mucho tiempo, en el Líbano, Siria, Jordania y la región que ahora es Israel.

No son ni musulmanes ni cristianos, ellos tienen su propia religión. En Israel se encuentran sobre todo en los Altos del Golán. Son los únicos israelíes no judíos que sirven en el ejército israelí. La reencarnación es la base de sus creencias.

Ellos creen, que tan pronto como el niño nace, en su cuerpo se busca marcas de nacimiento, ya que están convencidos de que éstas provienen de heridas de muerte, que se recibieron en una vida pasada. Cuando el niño es capaz de hablar, tratan de descubrir algo de su vida pasada con el fin de obtener las primeras pistas sobre las circunstancias de última muerte.

Son conscientes de que a menudo los niños pequeños pueden confundir los hechos pasados y presentes, experimentando todo como si se tratara de la misma vida.
Por esa razón, tan pronto como el niño tiene tres años y es capaz de distinguir entre los acontecimientos del pasado y su vida actual, el niño es llevado al lugar del cual ha hablado y en el que afirma haber vivido en una vida pasada.

Cuando el niño no menciona el lugar, por lo general esto se convierte en una ocasión especial, y se forma una especie de investigación, dirigida por varios respetados ancianos de la aldea.

Cuando un cierto chico, que tenía en la frente una larga marca de nacimiento de color rojo que se extendía hasta el centro de la cabeza, cumplió los tres años de edad, se formó un grupo de quince hombres. Este grupo estaba formado por el padre y otros parientes del niño, además de varios ancianos de la aldea y los representantes de tres pueblos vecinos.

Ellos estaban seguros que el muchacho había dicho que había vivido en un vecindario cercano, en su vida pasada. El profesor Eli Lasch era el único no druso que fue invitado a unirse a este grupo porque sabían que él estaba interesado en la reencarnación.

Cuando llegaron a la primera aldea vecina con el chico, se le preguntó si le parecía familiar. Él les dijo que había vivido en un pueblo diferente, por lo que se dirigieron al siguiente. Cuando llegaron allí y le preguntaron de nuevo, les dio la misma respuesta. Finalmente llegaron a la tercera aldea. Ahora el muchacho les dijo que este era el lugar donde había vivido. De repente, él era capaz de recordar algunos de los nombres del pasado.

Él les había dicho hace unos meses que un hombre lo había matado con un hacha, pero no había sido capaz de recordar su propio nombre y el de su asesino. Ahora, al llegar a la aldea, recordaba tanto su primer y segundo nombre, así como los de su asesino.

Una de las personas más antiguas de este pueblo que se había unido a este grupo había conocido al hombre a quien el muchacho había nombrado. Él dijo que este señor, había desaparecido sin dejar rastro hace cuatro años y había sido declarado desaparecido.

Ellos pensaron que él se debió haber perdido en esta zona devastada por la guerra, ya que a menudo eso suele suceder con las personas que se alejan entre las líneas de los israelíes y los sirios, los cuales los hacen prisioneros o son fusilados si son sospechosos de ser espías.
Pasaron por el pueblo y el chico les mostró su casa. Muchos curiosos se habían reunido alrededor. De repente, el muchacho se acercó a un hombre y le dijo: “¿No eres tú… (Eli olvidó el nombre)?” El hombre respondió que sí.

Entonces el muchacho dijo: “Yo era tu vecino. Nosotros tuvimos una pelea y me mataste con un hacha”. Eli me dijo, que el hombre se había puesto de repente blanco como el papel. El niño de tres años de edad dijo: “Yo ni siquiera sé donde enterraste el cuerpo.”
¿Cómo podría haber sabido que su antiguo vecino había enterrado su cuerpo después de su muerte?

Casi a diario, durante la terapia de regresión, mis clientes me describen el siguiente escenario post-mortem: después de la muerte el alma abandona el cuerpo terrenal y en la mayoría de los casos es capaz de ver el cuerpo desde arriba. A menudo se cierne allí por un tiempo y puede ver exactamente lo que le sucede al cuerpo.

Un tiempo después, todo el grupo seguido por muchos curiosos fueron vistos vagando en los campos cercanos. Se le pidió venir, al hombre a quien el niño había reconocido como su asesino. Luego, el muchacho los llevó a un campo particular y se detuvo frente a un montón de piedras y dijo: “Él enterró mi cuerpo bajo estas piedras y el hacha está ahí.”

Quitaron las piedras y debajo descubrieron el esqueleto de un hombre adulto con la ropa de un agricultor. Una fractura en la parte frontal del cráneo era claramente visible. Ahora todo el mundo se quedó mirando al supuesto asesino, quien finalmente admitió el delito frente de todos. Entonces, el muchacho dijo dónde estaba enterrada el hacha y ellos se acercaron al lugar. No tuvieron que buscarla por mucho tiempo, pronto la tenían en sus manos.

La reencarnación es un hecho en la vida de los drusos; no tienen necesidad de pruebas para asegurar esta creencia, sin embargo, siempre se sorprenden con casos como éste, que lo único que hacen es reafirmar su existencia. Los drusos también creen que siempre renacen como drusos.

Con esta regresión, el grupo demostró que la afirmación era cierta. Eli le preguntó a la gente, que qué sería del asesino.

Le dijeron que no lo iban a entregar a la policía, que ellos mismos decidirían sobre un castigo apropiado para él”.

Copyright © 2002 Trutz Hardo

Fuente:

http://www.esolibris.com/articles/reincarnation/three_year_old.php

 

Experiencias de quienes vuelven de la muerte

15 Abr

Las 7 experiencias de quienes

“vuelven de la muerte”

  • Luz al final del túnel
Muchas personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte describen una escena en la que se ve una luz al final de un túnel.

Ver una luz al final del túnel parece ser la experiencia cercana a la muerte más común, pero según un reciente estudio puede que no sea la única.

En 2011 el señor A., un trabajador social de Reino Unido, fue admitido en un hospital después de desmayarse en el trabajo.

El personal médico estaba punto de insertarle un catéter en la ingle cuando entró en paro cardíaco. A falta de oxígeno, su cerebro dejó de emitir señal alguna. Tecnicamente el señor A. había muerto.

Pero, a pesar de ello, A. recuerda lo que pasó después.

El equipo médico inició el procedimiento de reanimación y A. pudo escuchar una voz que decía: “denle un electro shock”, mientras se levantaba de la cama y presenciaba la escena.

Y en el historial del hospital luego se pudo verificar que lo que el señor A. recordaba era precisamente lo que había ocurrido en el lapso de tiempo en el que todo el mundo le creyó inconsciente.

Lea también: Cómo “resucitaron” a Paul Walker en la gran pantalla para “Furious 7”

Análisis de casos

Bosque
La mayoría de los médicos tratan los recuerdos de momentos cercanos a la muerte como alucinaciones.

La historia de este paciente, recogida en un informe sobre resucitación, es una de tantas que desafían las ideas que tenemos sobre las experiencias cercanas a la muerte.

Hasta ahora, los investigadores asumían que cuando el corazón deja de bombear sangre al cerebro acaba todo nivel de conciencia.

Durante años, aquellos que han conseguido “volver” han recordado sus experiencias. Pero los médicos trataban estos recuerdos como alucinaciones, y los investigadores se han mostrado cautelosos a la hora de hablar sobre estos casos, ya que muchos son vistos como algo que va más allá de la investigación puramente científica.

Pero Sam Parnia, director del centro de resucitación de la Universidad de Medicina en Nueva York, quiso librarse de las suposiciones sobre lo que podían experimentar o no aquellos en el lecho de muerte.

Él y su equipo recolectaron datos de estos momentos durante cuatro años y analizaron más de 2.000 casos de paros cardíacos y momentos de muerte oficial.

Y parece ser que el señor A. no era el único que podía recordar su propia muerte.

Los siete sabores de la muerte

En cerca de un 50% de aquellos casos estudiados por Parnia, los pacientes eran capaces de recordar algo. Pero a diferencia del señor A., sus experiencias no parecían ser hechos que realmente ocurrieron.

Aunque “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, cada persona interpreta estas vivencias de acuerdo sus creencias, dice Parnia.

Al contrario: recordaban escenarios alucinatorios que Parnia y sus colegas clasificaron en siete categorías.

“La mayor parte de ellas no son consistentes con lo que se cree que son las experiencias cercanas a la muerte”, dice.

“Parece ser que las experiencias de la mente en los escenarios cercanos a la muerte son mucho más complejas de lo que se creía en el pasado”.

Los siete escenarios son los siguientes:

  • Miedo
  • Ver animales o plantas
  • Luz brillante
  • Violencia y persecución
  • Deja-vu
  • Ver a familiares
  • Recuerdo de cosas que pasaron tras el paro cardíaco

Aunque está claro que “la gente tiene experiencias en el momento de la muerte”, según explica Parnia, la forma en la que cada uno de los individuos elige interpretar estas vivencias depende totalmente de sus creencias.

Alguien de India puede volver de la muerte y asegurar que vio al dios Krishna, mientras que alguien del medio oeste estadounidense puede regresar de la misma experiencia y afirmar que vio al dios cristiano.

“Si el padre de un niño del medio oeste le dice a su hijo que cuando muera verá a Jesús y que le transmitirá amor y compasión, por supuesto que verá eso”, dice Parnia.

Paciente
Parnia y sus colegas esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte

“Volverá y dirá: ’Papá tenías razón, vi a Jesús’. ¿Pero es cualquiera de nosotros realmente capaz de reconocer a Jesús? Yo no sé cómo es Dios, además de un hombre con barba blanca, lo que es una imagen totalmente construida”.

“Todas estas cosas -lo que es al alma, el cielo y el infierno- se escapan a mi entendimiento, y probablemente habrá miles y miles de interpretaciones basadas en dónde naciste y cuáles hayan sido tus experiencias vitales”, continúa Parnia.

“Es importante que seamos capaces de alejar todo esto del reino de las enseñanzas religiosas y ponerlo en escenarios más objetivos”.

Casos comunes

Parnia y sus colegas ya planean estudios que sigan por este mismo camino e intenten responder algunas de las cuestiones planteadas.

También esperan que su trabajo contribuya al enriquecimiento de la discusión sobre el significado de la muerte, y que pueda liberarse de posturas religiosas o escépticas.

Al contrario, opinan, la muerte debe ser tratada como un tema científico objetivo más.

“Cualquiera con una mente medianamente objetiva estará de acuerdo en que todo esto es algo que debe seguir siendo investigado”, añade Parnia.

“Tenemos los medios y la tecnología, ahora es el momento de hacerlo”, concluye.

Lea la nota en inglés en BBC Future

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood

9 Mar

Niño recuerda su vida pasada en Hollywood codeándose con las estrellas

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey Mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y…, Mamá, ese hombre soy yo. Yo me encontré”

Por Tara MacIsaac – La Gran Época

Boy-Hollywood

Cartel de Hollywood. (Shutterstock *) Abajo a la izquierda: una foto de archivo de un chico señalando. (Shutterstock *) 2 º Derecha: Marilyn Monroe en la portada de la edición enero 1954 de la revista Now. (Wikimedia Commons) Abajo a la derecha: La actriz Rita Hayworth (Wikimedia Commons)

A los 4 años de edad, Ryan empezó a hablar de ir a casa, a Hollywood. Solía dirigir películas imaginarias, gritando “¡Acción!”

Sus padres no pensaban mucho sobre esto hasta que comenzó a tener pesadillas. “Se levantaba agarrando su pecho y diciendo que no podía respirar. Comentó que cuando estaba en Hollywood su corazón había explotado”, escribió el Dr. Jim Tucker, un destacado investigador de casos de reencarnación, en su libro “Volver a la vida: Casos extraordinarios de niños que recuerdan vidas pasadas”. El Dr. Tucker es también profesor asociado de psiquiatría y ciencias del comportamiento neurológico de la Universidad de Virginia, Estados Unidos, y director médico de la Clínica de Psiquiatría para el Niño y la Familia.

Mientras intentaba aliviar la angustia del niño, Cyndi, la madre de Ryan, contactó al Dr. Tucker. Ella no estaba predispuesta a creer en la reencarnación; se crió como Bautista y su esposo era hijo de un ministro de la Iglesia de Cristo. Pero como su hijo siguió hablando de su otra vida y de su otra familia en Hollywood, eso la impulsó a buscar ayuda donde la pudiese encontrar. Ryan solía llorar pidiéndole a Cyndi que lo llevara a casa con su familia en Hollywood.

Consiguió en la biblioteca algunos libros sobre Hollywood para ver si Ryan reconocía algo. En uno de los libros, una imagen de la película de 1932 “Noche tras noche” desencadenó una serie de recuerdos que posteriormente fueron verificados.

Dijo que era amigo de un hombre que en la película era un vaquero y también actor en comerciales de cigarrillos. Gordon Nance era un actor en esa película; protagonizó westerns y fue portavoz de los cigarrillos Viceroy.

Ryan señaló a un hombre en la foto y dijo: “Hey mamá, ese es George. Nos tomamos una foto juntos. Y… mamá, ese hombre soy yo. Me encontré”.

El hombre que Ryan identificó como George era George Raft, un actor principalmente de películas de gángsters en las décadas del 1930 y 1940. El hombre que Ryan identificó como a sí mismo no estaba nombrado en el libro, pero más tarde el Dr. Tucker ayudó a la familia a descubrir su identidad: Marty Martyn.

Martyn tuvo un papel secundario en la película. Ryan recordó una escena de la película donde había un armario lleno de armas. Sí, había tal escena en esa película.

Recordó otros detalles de la vida de Martyn, los colores de su automóvil y del automóvil de su esposa, el cabello castaño rizado de su madre, una hermana tres años menor que él, las coletas de su hija y su época de bailar tap en Broadway. Ryan una vez le pidió a su madre un “Tru Ade”, antes de corregirse a sí mismo y decir “Dr. Pepper”. Pues resulta que Tru Ade fue un refresco que se vendió desde 1940 hasta principios de los ’70, mucho antes de la época de Ryan.

Vio una foto de Marilyn Monroe y la llamó “esa dama María”. Comentó que trató de hablar con ella en una fiesta y que “esos tipos del estudio” le dieron un puñetazo. Ellos no lo dejaron acercarse lo suficiente como para hablar con ella. Vio una foto de Rita Hayworth y dijo que solía hacer presentaciones de Coca-Cola.

La nostalgia y la añoranza caracterizaron sus conversaciones sobre el estilo de vida de Hollywood y sobre los viajes por el mundo, bailando vals en barcos con bellas mujeres y otros pasatiempos glamorosos. Una vez dijo: “No puedo vivir en estas condiciones. Mi última casa era mucho mejor”.

Probando más los recuerdos

El fallecido Ian Stevenson, predecesor de Tucker en la Universidad de Virginia, examinó muchos casos de niños que recuerdan vidas pasadas en Asia. Tucker se está enfocando más en los casos de Estados Unidos. Generalmente, las familias asiáticas tienen un trasfondo de creencia en la reencarnación, muchas familias estadounidenses no.

Tucker escribió que “en los casos de los asiáticos, las familias suelen llevar a cabo pruebas informales, que son completamente descontroladas”. “Tal como escribió Ian, las pruebas generalmente se hacen con un gran grupo de gente alrededor. Alguien hace una pregunta como por ejemplo ‘¿Ves a tu esposa aquí?’ Cuando todo el mundo mira expectante a la viuda de la persona anterior, es difícil que el niño se equivoque al señalar a la persona”.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro fotos de mujeres, de todas estas Martyn conoció solo a una, la que era su esposa. Ryan no pareció reconocer a las otras fotos y señaló la foto de la esposa de Martyn y dijo que le resultaba familiar.

El Dr. Tucker le mostró fotos de cuatro hombres. Ryan señaló a uno y le dijo: “Ese es el senador Five”. Ryan dijo que se había reunido con ese senador en Nueva York. La foto era del senador Ives (el Dr. Tucker dijo que el niño pudo haber confundido “Ives” por “Five”), que era un senador de los EE.UU. para Nueva York en los años ’40 y ’50. Martyn había conocido a Ives, pero no a los otros tres hombres en las fotos.

El Dr. Tucker le mostró a Ryan cuatro nombres (Ryan tenía seis años en ese momento y pudo leer los nombres): John Johnson, Willie Wilson, Marty Martyn y Robert Robertson. Ryan eligió Marty Martyn. El Dr. Tucker realizó varias pruebas similares.

Reunión con la hija de Martyn

Según el Dr. Tucker, a veces enfrentar a la familia de una vida anterior puede ayudar a los niños a dejar de lado la vida anterior y la angustia asociada, “Los recuerdos de los niños quedan validados, pero también ven que las cosas han cambiado”.

Aunque Ryan había expresado desde hace tiempo una intensa añoranza de lo que recordaba de su antigua vida, en cierto punto él dijo: “Yo sólo quiero ser yo, no mi viejo yo”. Cuando se estaba preparando para conocer a la hija de Martyn y le dijeron su edad, él se enojó. “Ella envejeció. ¿Por qué no me esperó?”

Durante la reunión Ryan se mantuvo reservado. Más tarde dijo: “La misma cara, pero ella no me esperó. Ella cambió, su energía cambió. No quiero volver. Quiero seguir para siempre con esta familia”.

¿Por qué regresó?

Muchos de los niños que parecen recordar sus vidas pasadas, murieron angustiados.

El Dr. Tucker escribió: “Ryan dijo que la razón por la que tuvo que regresar fue que no pasaba suficiente tiempo con su familia en su vida pasada; trabajaba tanto que se olvidó de que el amor es lo más importante”.

Lo que Ryan recordó del embarazo de su madre, el tiempo antes del nacimiento

Cyndi quería una hija. Su marido ya tenía dos hijos y ellos decidieron tener uno más. Un día Ryan le preguntó por qué pensaba que iba a ser una niña y Cyndi le preguntó cómo sabía que ella deseaba tener una niña. Él respondió que nadie se lo había dicho, que él lo había visto desde el Cielo.

“Ese médico te hizo un test y te dijo que yo era un niño. Te enojaste y dijiste que él estaba equivocado. Tú simplemente sabías que yo sería una niña. Mamá, era el cumpleaños de papá, después fuiste a un restaurante a comer y lloraste durante un tiempo muy largo”.

Todo eso era tal como había sucedido. Cyndi explicó que ella realmente lamentaba su comportamiento ese día y que no pudo imaginar cómo podría haberle dicho a Ryan sobre el tema o hablado de ello para que él lo oyera.

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.lagranepoca.com/32252-nino-recuerda-su-vida-pasada-hollywood-codeandose-estrellas

Niño asegura saber quien fue en su vida pasada

21 Feb

ESTADOS UNIDOS

Este niño asegura saber quién fue en su vida pasada

El muchachito afirma que reencarnó, luego de haber sido una mujer que falleció en 1993

NIÑO QUE REENCARNO

ESTADOS UNIDOS.- Un niño de cinco años está convencido de que “en su otra vida” era una mujer de 30 años que murió durante un incendio. El pequeño Luke Ruehlman cree que alguna vez se llamó Pam y vivía en Chicago, donde murió en el incendio de un edificio en 1993.
Según la madre del niño, Erika, los recuerdos comenzaron cuando Luke tenía 2 años, momento en el cual comenzó a hacer referencias a su “vida pasada”.
El solía decir: “Cuando era una mujer, tenía cabello negro. Solía usar pendientes como los que tenía cuando era una mujer”, dijo la madre en declaraciones a la televisora local WJW.
Cuando le preguntó a Luke sobre Pam, la mujer dijo que él recordó un proceso de reencarnación.
“Solía ser Pam, pero fallecí. Subí al cielo y vi a Dios. Él me regresó y desperté. Era un bebé y tú me nombraste Luke”.
Luego de investigar, la madre descubrió una vieja noticia que mencionaba a Pamela Robinson, que murió en el incendio de Hotel Paxton en 1993. De acuerdo con Erika, el niño no pudo haber conocido la historia de Pam por sí solo.

Pam saltó de una ventana y murió en el incendio, según los reportes noticiosos.
(Especial El Intransigente)

 

 

 

fuente: http://www.elintransigente.com/mundo/insolitas/2015/2/20/este-nino-asegura-sabe-quien-vida-pasada-296819.html

A %d blogueros les gusta esto: