Niño reconoce a su asesino

18 Abr

Niño de tres años de edad, señala a su asesino de su anterior vida…

Relacionado con esta nota que fue posteada anteriormente:

http://vidaspasadas-mg.com.es/nino-de-3-anos-recordo-su-vida-pasada/

Un caso de regresión a vidas pasadas escrito por Trutz Hardo, uno de los terapeutas sobre regresión líderes en Alemania.

“Desde hace diez años, he sido amigo del médico y profesor de medicina israelí conocido como Eli Lasch. Él se desempeñó durante mucho tiempo como consultor responsable de los servicios de salud en la Franja de Gaza. Sus propias experiencias fueron las que lo ayudaron, poco a poco, a encontrar su camino de regreso a la Cábala, la cual le permitió redescubrir las capacidades asombrosas que había poseído en una de sus vidas pasadas.

Después de haber terminado su carrera altamente reconocida como médico, abrió una clínica en Israel, en la que trabajó como terapeuta de regresión y sanador espiritual convirtiéndose así en un líder de terapias a vidas pasadas. En 1989 me trasladé a Berlín, donde participé en sus seminarios.

Unos años más tarde apareció en la televisión varias veces, donde llevó a cabo con éxito sus sanaciones, convirtiéndose en consecuencia, en un conocido personaje en todo el país.

En 1998 apareció su libro, muy interesante, con el título “De Médico a Sanador Espiritual”.

Eli me relató varias historias asombrosas acerca de la reencarnación, las cuales lo había ayudado a revolucionar su forma de pensar como médico convencional.

En diciembre de 1998 lo visité en su apartamento de Berlín, donde, entre otras cosas, relató el siguiente caso, que ahora relataré con mis propias palabras.

 

nino-vida-pasada

Los drusos son una comunidad de aproximadamente 200.000 personas que se establecieron, hace mucho tiempo, en el Líbano, Siria, Jordania y la región que ahora es Israel.

No son ni musulmanes ni cristianos, ellos tienen su propia religión. En Israel se encuentran sobre todo en los Altos del Golán. Son los únicos israelíes no judíos que sirven en el ejército israelí. La reencarnación es la base de sus creencias.

Ellos creen, que tan pronto como el niño nace, en su cuerpo se busca marcas de nacimiento, ya que están convencidos de que éstas provienen de heridas de muerte, que se recibieron en una vida pasada. Cuando el niño es capaz de hablar, tratan de descubrir algo de su vida pasada con el fin de obtener las primeras pistas sobre las circunstancias de última muerte.

Son conscientes de que a menudo los niños pequeños pueden confundir los hechos pasados y presentes, experimentando todo como si se tratara de la misma vida.
Por esa razón, tan pronto como el niño tiene tres años y es capaz de distinguir entre los acontecimientos del pasado y su vida actual, el niño es llevado al lugar del cual ha hablado y en el que afirma haber vivido en una vida pasada.

Cuando el niño no menciona el lugar, por lo general esto se convierte en una ocasión especial, y se forma una especie de investigación, dirigida por varios respetados ancianos de la aldea.

Cuando un cierto chico, que tenía en la frente una larga marca de nacimiento de color rojo que se extendía hasta el centro de la cabeza, cumplió los tres años de edad, se formó un grupo de quince hombres. Este grupo estaba formado por el padre y otros parientes del niño, además de varios ancianos de la aldea y los representantes de tres pueblos vecinos.

Ellos estaban seguros que el muchacho había dicho que había vivido en un vecindario cercano, en su vida pasada. El profesor Eli Lasch era el único no druso que fue invitado a unirse a este grupo porque sabían que él estaba interesado en la reencarnación.

Cuando llegaron a la primera aldea vecina con el chico, se le preguntó si le parecía familiar. Él les dijo que había vivido en un pueblo diferente, por lo que se dirigieron al siguiente. Cuando llegaron allí y le preguntaron de nuevo, les dio la misma respuesta. Finalmente llegaron a la tercera aldea. Ahora el muchacho les dijo que este era el lugar donde había vivido. De repente, él era capaz de recordar algunos de los nombres del pasado.

Él les había dicho hace unos meses que un hombre lo había matado con un hacha, pero no había sido capaz de recordar su propio nombre y el de su asesino. Ahora, al llegar a la aldea, recordaba tanto su primer y segundo nombre, así como los de su asesino.

Una de las personas más antiguas de este pueblo que se había unido a este grupo había conocido al hombre a quien el muchacho había nombrado. Él dijo que este señor, había desaparecido sin dejar rastro hace cuatro años y había sido declarado desaparecido.

Ellos pensaron que él se debió haber perdido en esta zona devastada por la guerra, ya que a menudo eso suele suceder con las personas que se alejan entre las líneas de los israelíes y los sirios, los cuales los hacen prisioneros o son fusilados si son sospechosos de ser espías.
Pasaron por el pueblo y el chico les mostró su casa. Muchos curiosos se habían reunido alrededor. De repente, el muchacho se acercó a un hombre y le dijo: “¿No eres tú… (Eli olvidó el nombre)?” El hombre respondió que sí.

Entonces el muchacho dijo: “Yo era tu vecino. Nosotros tuvimos una pelea y me mataste con un hacha”. Eli me dijo, que el hombre se había puesto de repente blanco como el papel. El niño de tres años de edad dijo: “Yo ni siquiera sé donde enterraste el cuerpo.”
¿Cómo podría haber sabido que su antiguo vecino había enterrado su cuerpo después de su muerte?

Casi a diario, durante la terapia de regresión, mis clientes me describen el siguiente escenario post-mortem: después de la muerte el alma abandona el cuerpo terrenal y en la mayoría de los casos es capaz de ver el cuerpo desde arriba. A menudo se cierne allí por un tiempo y puede ver exactamente lo que le sucede al cuerpo.

Un tiempo después, todo el grupo seguido por muchos curiosos fueron vistos vagando en los campos cercanos. Se le pidió venir, al hombre a quien el niño había reconocido como su asesino. Luego, el muchacho los llevó a un campo particular y se detuvo frente a un montón de piedras y dijo: “Él enterró mi cuerpo bajo estas piedras y el hacha está ahí.”

Quitaron las piedras y debajo descubrieron el esqueleto de un hombre adulto con la ropa de un agricultor. Una fractura en la parte frontal del cráneo era claramente visible. Ahora todo el mundo se quedó mirando al supuesto asesino, quien finalmente admitió el delito frente de todos. Entonces, el muchacho dijo dónde estaba enterrada el hacha y ellos se acercaron al lugar. No tuvieron que buscarla por mucho tiempo, pronto la tenían en sus manos.

La reencarnación es un hecho en la vida de los drusos; no tienen necesidad de pruebas para asegurar esta creencia, sin embargo, siempre se sorprenden con casos como éste, que lo único que hacen es reafirmar su existencia. Los drusos también creen que siempre renacen como drusos.

Con esta regresión, el grupo demostró que la afirmación era cierta. Eli le preguntó a la gente, que qué sería del asesino.

Le dijeron que no lo iban a entregar a la policía, que ellos mismos decidirían sobre un castigo apropiado para él”.

Copyright © 2002 Trutz Hardo

Fuente:

http://www.esolibris.com/articles/reincarnation/three_year_old.php

 

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