La experiencia de muerte clínica de Thomas Benedict

26 May

Mellen-Thomas Benedict: Una experiencia de muerte clínica

Mellen-Thomas Benedict es un artista que sobrevivió a una experiencia
de muerte clínica en 1982. Estuvo muerto por más de una hora y media.
Durante ese tiempo salió de su cuerpo y entró en la luz. Su curiosidad
acerca del universo hizo que fuera llevado muy lejos hacia las remotas
profundidades de la existencia e incluso más allá, hacia el vacío
energético de la nada.

Por Mellen-Thomas Benedict Traducido por Herta Pfeifer

El Dr. Kenneth Ring, eminente investigador de estos fenómenos, ha
expresado “Su historia es una de las más notables que he encontrado en
mi extensa investigación de las experiencias de muerte clínica.”

Habla Mellen-Thomas Benedict

En 1982 fallecí de un cáncer terminal. Mi condición era no operable.
Elegí no recibir quimioterapia. Se me informó que me quedarían de seis
a ocho meses de vida. Antes de esta época, me había ido sintiendo
gradualmente más desesperanzado frente a la crisis nuclear, la crisis
ecológica y cosas así. Llegué a sentir que la naturaleza había
cometido un error, que probablemente nosotros éramos un organismo
canceroso en el planeta. Y eso fue lo que finalmente me mató.
Antes de mi experiencia de muerte clínica, probé todo tipo de métodos
curativos alternativos. Ninguno ayudó. De modo que determiné que se
trataba de un asunto entre yo y Dios. Nunca había realmente
considerado a Dios, ni practicaba algún tipo de espiritualidad.

Mas la muerte que se me aproximaba me lanzó a una búsqueda de más
información acerca de la espiritualidad y las sanaciones alternativas.
Leí acerca de varias religiones y filosofías. Ellas me dieron la
esperanza en cuanto a que había algo al otro lado.

No contaba con un seguro médico, de modo que los ahorros de mi vida se
diluyeron en un montón de exámenes. No queriendo arrastrar a mi
familia, decidí manejarlo todo por mi cuenta. Terminé en un hospicio y
fui bendecido con un ángel que se hizo cargo y cuidaba de mí en el
hospicio, a quien llamaré “Anne”. Ella se quedó junto a mí durante
todo lo que había de seguir.

Entrando a la Luz
Desperté cerca de las 04:30 am y supe que había llegado el momento,
iba a morir. Llamé a algunos amigos y me despedí de ellos. Desperté a
Anne y le hice prometer que mi cadáver iba a permanecer tal cual, por
seis horas, porque había leído que suceden toda clase de cosas
interesantes cuando uno muere. Y me volví a dormir. La siguiente cosa
que recuerdo es que estaba plenamente consciente y de pie. No
obstante, mi cuerpo yacía en la cama. Me parecía estar rodeado de
oscuridad, sin embargo podía ver cada cuarto de la casa y el techo, e
incluso bajo la casa.

Brilló una Luz. Me volví hacia ella y percibí su similitud con lo que
otros han descrito en las experiencias de muerte clínica. Era
magnífica y tangible y fascinante. Quería ir hacia esa Luz igual como
querría ir hacia los brazos de mi madre o padre ideales. Cuando avancé
hacia la Luz, supe que si entraba en Ella, sería la muerte. De modo
que dije / sentí “Por favor, espera. Me gustaría hablar contigo antes
de seguir.”

Toda la experiencia se detuvo. Descubrí que estaba en control de la
experiencia. Mi pedido fue aceptado. Tuve una conversación con la Luz.
Esta es la mejor manera en que puedo decribirlo. La Luz se transformó
en diferentes figuras, como Jesús, Buda, Krishna, imágenes
arquetípicas y signos. Pregunté en una especie de telepatía “¿Qué es
lo que está pasando aquí?”

La información transmitida fue que nuestras creencias configuran la
clase de retrospección que recibimos. Si uno fueraun budista, un
católico o un fundamentalista, recibirá una retroalimentación de las
imágenes que le sean familiares. Tomé conciencia de una matriz de Sí
Mismo Superior, un canal hacia la Fuente. Todos tenemos un Sí Mismo
Superior o una parte supra-anímica de nuestro ser, un conducto. Todos
los Sí Mismos Superiores están conectados como un ser, todos los seres
humanos están conectados como un solo ser. Fue la cosa más bella que
jamás hubiera visto
.
Era algo así como el amor que uno siempre anhelara, y era la clase de
amor que cura, sana, regenera. Estuve listo para irme en ese instante.
Dije “Estoy listo, tómame”. Entonces la Luz se transformó en lo más
hermoso que pudiera imaginar – un mandala de almas humanas en este
planeta… pude ver que éramos las más bellas creaciones… elegantes,
exóticas… todo.

No puedo encontrar palabras para expresar como, en un instante, cambió
mi opinión de los seres humanos. Dije / pensé / sentí “¡Oh Dios, no me
había dado cuenta!” Quedé asombrado al ver que no había maldad en
ningún alma. Las gentes pueden hacer cosas terribles debido a la
ignorancia o a carencias, pero ningún alma es mala. “Lo que la gente
busca – lo que la sustenta – es amor” me dijo la Luz… “Lo que
distorsiona a las gentes es la falta de amor.”
Las revelaciones siguieron y siguieron.

Pregunté: “¿Significa esto que el género humano será salvado?” Como
estruendo de trompetas que diseminó una lluvia de espirales luminosas,
la Luz “habló” diciendo “Te salvas, sanas y redimes tu mismo. Siempre
lo has hecho y siempre lo harás. Fuiste creado con el poder para
hacerlo desde antes del principio del mundo.” En este instante me dí
cuenta que ya había sido salvado. Se lo agradecí a la Luz de Dios con
todo mi corazón.

Lo mejor que pude expresar, fue, “Oh Dios amado, Universo amado, Gran
Sí Mismo amado, yo amo mi Vida”. La Luz pareció inhalarme más
profundamente, absorbiéndome. Entré a otro ámbito más profundo que el
último y percibí una enorme corriente de Luz, vasta, rebosante, honda.
Pregunté qué era, La Luz respondió “Este es el Río de la Vida. Bebe de
esta agua-maná hasta saciarte.” Bebí extático.

El Vacío de la Nada
Repentinamente pareció como si fuera propulsado velozmente lejos del
planeta, sobre este Río de Vida. Ví como la Tierra pasaba volando. El
sistema solar pasó como una exhalación y desapareció.

Volé por el centro de la galaxia, absorbiendo conocimiento a medida
que avanzaba. Aprendí que esta galaxia –y el Universo entero– está
rebosante de muchas diferentes variedades de vida. Ví muchos mundos.
No estamos solos en este Universo. Parecía como si todas las
creaciones en el Universo me pasaran veloces y desaparecieran como
puntitos de Luz.

Entonces apareció una segunda Luz. Cuando entré en Ella, pude percibir
para siempre, allende el infinito. Me encontraba en el Vacío, la
pre-Creación, el principio del Tiempo, la primera Palabra o vibración.
Descansé en el Ojo de la Creación y parecía que tocaba el Rostro de
Dios. No era un sentimiento religioso. Simplemente yo era Uno con la
Vida y la Conciencia Absolutas.

Seguí en el río directamente hacia el centro de la Luz. Me sentí
envuelto por la Luz cuando me inhalaba nuevamente con su aliento. Y
era obvia la verdad que no existía la muerte; que nada nace y nada
muere; que somos seres inmortales, partes de un sistema viviente
natural que se recicla interminablemente a sí mismo. Me tomaría años
asimilar la experiencia del Vacío.

Era menos que nada y, sin embargo, mayor que cualquier cosa. La
Creación es Dios explorando al Sí Mismo de Dios por todos los modos
imaginables. A través de cada cabello de sus cabezas, a través de cada
hoja de cada árbol, a través de cada átomo, Dios explora el Sí Mismo
de Dios.
Lo ví todo como el Sí Mismo de todos. Dios está aquí. De eso es lo que
todo se trata. Todo está hecho de luz; todo está vivo.

La Luz del Amor
Nunca se me dijo que había de volver. Simplemente supe que lo haría.
No era sino natural después de lo que había visto. Cuando comencé mi
retorno al ciclo vital, nunca pasó por mi mente, ni se me dijo que
volvería al mismo cuerpo. No importaba. Sentía una total confianza en
la Luz y en el proceso de la Vida.

Cuando el río se fundía con la gran Luz, pedí no olvidar nunca las
revelaciones y los sentimientos de lo que había aprendido al otro
lado. Pensé de nuevo en mí como un humano y me sentí feliz de serlo.
De modo que ser la parte humana de Dios… esta es la más fantástica
bendición. Es una bendición que sobrepasa la más loca imaginación de
lo que una bendición pudiera ser.

Para todos y cada uno de nosotros el ser la parte humana de esta
experiencia es algo pasmoso y magnífico. Cada uno de nosotros, sin
importar en dónde esté, desafortunado o no, es una bendición para el
planeta, justo ahí en donde se encuentre. De modo que pasé por el
proceso de la reencarnación, esperando ser un bebé en alguna parte.

Mas reencarné de vuelta en este cuerpo.

Me sentí tan sorprendido cuando abrí los ojos, de estar de vuelta en
este cuerpo, de vuelta en mi habitación con alguien que me miraba y
lloraba desconsoladamente. Era Anne, mi enfermera del hospicio. Me
había encontrado muerto media hora antes. Había repetado mi deseo de
dejar tranquilo mi cuerpo recién fallecido. Ella puede verificar que
estaba muerto realmente.

No se trató de una muerte clínica. Creo que, probablemente, experimenté
la muerte misma por al menos una hora y media.

Cuando desperté ví la luz afuera, confundido, intenté levantarme e ir
hacia ella, mas me caí de la cama. Anne oyó el golpe y llegó
corriendo, para encontrarme en el suelo. Cuando me recuperé, me sentía
sorprendido y admirado por lo que había sucedido. En un comienzo no
recordaba la experiencia. Una y otra vez me desentendía de este mundo
y preguntaba “¿Estoy vivo?” Este mundo me parecía más ser un sueño que
el otro.

A los tres días me sentía normal de nuevo, más lúcido aunque muy
diferente a lo que era antes. Los recuerdos del viaje volvieron más
tarde. Mas, desde mi retorno no podía encontrar nada malo en ningún
ser humano que conociera. Antes de mi muerte yo era crítico, creyendo
que las gentes eran realmente estúpidas. Todos salvo yo.
Tres meses más tarde, un amigo me dijo que debía hacerme examinar el
cáncer. De modo que me hicieron todos los chequeos y exploraciones
acostumbradas. Me sentía sano. Recuerdo aún al doctor mirando los
exámenes de ‘antes’ y ‘después’. Dijo “No puedo encontrar signo alguno
de cáncer ahora.” “¿Un milagro?” pregunté. “No –me dijo– estas cosas
suceden, una remisión espontánea.” No parecía estar muy impresionado.

Pero yo sí estaba impresionado… Yo sabía que era un milagro.

Lecciones aprendidas
Le pregunté a Dios “¿Cuál es la mejor religión en el planeta? ¿Cuál es
correcta?” Dios dijo con inmenso amor “No importa”. Qué gracia tan
increíble. No importa de qué religión seamos. Las religiones vienen y
van. Cambian. El budismo no ha estado aquí desde siempre, el
catolicismo no ha estado aquí desde siempre, y todas son acerca de
hacerse más iluminado. Más luz está llegando a los sistemas ahora.
Muchos se resistirán y lucharán por ello, una religión contra la otra,
creyendo que sólo ellas tienen la razón.

Cuando Dios dijo “No importa”, entendí que nos atañe a nosotros darle
importancia, porque nosotros somos los seres a quienes interesa. A la
Fuente no le importa si uno es protestante, budista o judío. Cada uno
es un reflejo, una faceta del todo. Quisiera que todas las religiones
se dieran cuenta de esto y que se respetaran entre ellas.
Las religiones separadas no son la finalidad, sino el vivir y dejar
vivir. Cada una tiene una visión diferente y todas se suman para el
panorama mayor.

Me fui al otro lado con una cantidad de temores acerca de los desechos
tóxicos, los misiles nucleares, la explosión demográfica, las
florestas de lluvia. Volví amando cada problema en particular. Amo los
desechos nucleares. Amo la nube en forma de hongo, este es el más
sagrado mandala que hemos manifestado a la fecha, como un arquetipo.
Más que ninguna religión o filosofía sobre la Tierra, esa terrible,
maravillosa nube nos llevó a todos, de repente, a unirnos en un nuevo
nivel de conciencia.

Sabiendo que, tal vez, podamos hacer explotar al planeta cincuenta
veces, o quinientas veces, hemos llegado a darnos cuenta que ahora,
estamos todos juntos aquí. Por un tiempo tuvieron que seguír haciendo
estallar más bombas para hacérnoslo ver. Entonces comenzamos a decir
“Ya no necesitamos más ésto”. En verdad, estamos ahora en un mundo
mucho más seguro de lo que nunca estuviéramos, y que se va ir haciendo
más seguro.

De modo que volví amando los desechos tóxicos, porque nos han unido.
Estas cosas son tan grandiosas. La deforestación de los bosques de
lluvia va a frenarse y en cincuenta años habrá más árboles en el
planeta que los que había muchos tiempo antes. Si son partidarios de
la ecología, trabajen por ella; ustedes son de aquella parte del
sistema que se está volviendo consciente. Apóyenla con todas sus
fuerzas y no se dejen deprimir o descorazonar. La Tierra está en un
proceso de domesticarse y nosotros somos células de ese Cuerpo.

El aumento de la población está llegando muy cerca al nivel óptimo de
energía que pueda causar una mutación de conciencia. Esa variación de
la conciencia va a producir cambios en la política, el sistema
monetario y el manejo de la energía.

El Gran Misterio de la Vida tiene poco que ver con la inteligencia.
El Universo no es un proceso intelectual. El intelecto ayuda, mas
nuestros corazones representan nuestra parte más sabia. Desde mi
regreso, me ha tocado experimentar espontáneamente la Luz. He
aprendido a llegar hasta ese Espacio casi cada vez que medito.

Ustedes también podrían hacerlo – no necesitan morir antes, ya están
conectados con él. El cuerpo es el más magnífico ser de Luz que
exista. El cuerpo es un universo de Luz increíble. No necesitamos
comunicarnos con Dios – ¡Dios ya está comunicándose con nosotros a
cada momento!

en domingo, enero 01, 2012

 

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