LAZOS DE AMOR -BRIAN WEISS – Marianela Garcet

5 Nov

LAZOS DE AMOR -BRIAN WEISS
PRÓLOGO
El alma del hombre es como el agua. Viene del cielo, se eleva hacia el cielo
y vuelve después a la tierra, en un eterno ciclo. GOETHE

Justo antes de que se publicara mi primer li­bro, Muchas vidas, muchos maestros (Many Li­ves, Many Masters), fui a una librería de mi ba­rrio y le pregunté al dueño si había encargado algunos ejemplares. Lo verificó en el ordenador  y me respondió:
-He encargado cuatro. ¿Quiere uno?
Yo no estaba demasiado seguro de que se lle­gara a agotar la primera edición, aunque su tiraje era muy modesto. Al fin y al cabo, no era el tipo de libro que se espera de un psiquiatra serio. En él describí en qué medida la terapia de regresión a vidas pasadas a la que sometí a una paciente cambió radicalmente su vida y la mía. Sin embar­go, yo sabía que mis amigos, mis vecinos y, por supuesto, mi familia comprarían más de cuatro ejemplares, aunque el libro no se vendiera en ninguna otra ciudad del país.
-Por favor -le dije-, mis amigos, algunos de mis pacientes y otros conocidos querrán com­prar el libro. ¿Podría encargar algunos más?

Tuve que garantizarle personalmente la venta de los cien ejemplares que el librero encargó no muy convencido.
Me llevé una gran sorpresa cuando el libro se convirtió en un best seller internacional. Se han editado más de dos millones de ejemplares del texto y ha sido traducido a más de veinte idiomas. Mi vida sufrió entonces otro cambio inesperado.

Después de licenciarme cum laude en la Uni­versidad de Columbia y de completar mi for­mación médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, trabajé como médico inter­no en el hospital de la Universidad de Nueva York y me especialicé en psiquiatría en Yale. Se­guidamente, fui profesor en la Facultad de Medi­cina de la Universidad de Pittsburgh y de la de Miami.

Luego, durante once años, fui el presidente del Departamento de Psiquiatría del Mount Si­nai Hospital en Miami.
Había escrito varios artículos científicos y co­laborado en algunos libros. Estaba en la cúspide de mi carrera académica.
Catherine, la joven paciente de la que hablé en mi primer libro, vino a verme al consultorio del Mount Sinai. Los detallados recuerdos de sus vidas pasadas, que al principio me costó creer, y su capacidad para transmitir mensajes sobrena­turales desde un estado hipnótico, hicieron que mi vida cambiara radicalmente. Ya no podría ver el mundo como lo había visto hasta entonces.

Después de Catherine acudieron muchos otros pacientes a mi consulta para que los sometiera a la terapia de regresión.
Aquellos que mostraban síntomas que se re­sistían a los tratamientos médicos tradicionales y a la psicoterapia se curaron.

En mi segundo libro, A través del tiempo (Through Time into Healing), explico todo lo que he aprendido sobre el potencial de curación de la terapia de regresión a vidas pasadas. El tex­to contiene numerosos casos verídicos de pa­cientes reales.La historia más interesante de todas aparece en Lazos de amor (Only Love is Real), mi tercer libro.
Trata de las almas gemelas, las personas que están unidas eternamente por los lazos del amor y que se reencuentran una y otra vez en sus distintas vidas. Cómo encontramos y reconoce­mos a nuestras almas gemelas y qué decisiones debemos tomar que pueden transformar nuestra vida es uno de los temas más importantes y fascinantes de nuestra existencia.

El destino dicta el encuentro con los demás. Pero lo que decidamos una vez que hayamos en­contrado a una pareja depende de nuestra elec­ción, de nuestra libre voluntad. Una decisión errónea o una oportunidad desaprovechada pue­de conducir a una gran soledad y mucho sufri­miento.

Un acierto en la elección, una oportunidad aprovechada, nos puede proporcionar una pro­funda felicidad.
Elizabeth, una bella mujer del Medio Oeste, se sometió a esta terapia por el gran dolor y la ansiedad que sufría tras la muerte de su madre. También había tenido problemas en su relación con los hombres, pues siempre escogía a fracasa­dos, drogadictos o gente que la maltrataba. Nun­ca había encontrado el verdadero amor entre los hombres con quienes se había relacionado.

Empezamos nuestro viaje por distintas épo­cas pasadas, con unos resultados sorprendentes.
Al mismo tiempo que Elizabeth se sometía a la terapia de regresión, yo estaba tratando tam­bién a Pedro, un mexicano encantador que es­taba pasando por una época muy difícil. Su her­mano acababa de perder la vida en un trágico ac­cidente. Además, los problemas que tenía con su madre y los secretos de su infancia parecían cons­pirar contra él.

Pedro arrastraba una carga de dudas y desazón, y no tenía con quién compartirla.
Él también empezó a hurgar en el pasado para buscar soluciones y’ sosiego.
Aunque Elizabeth y Pedro acudían a mi con­sulta en la misma época, no se conocían, porque venían a verme en distintos días de la semana.
Durante los últimos quince años he tratado a menudo a parejas y familias que han descubierto que sus cónyuges y seres queridos de hoy tam­bién lo fueron en vidas pasadas. En alguna oca­sión he sometido a la terapia de regresión a pare­jas que simultáneamente y por primera vez se dan cuenta de que se relacionaron en una vida anterior.
Estas personas se quedan asombradas al des­cubrirlo.

Nunca antes han experimentado nada parecido. Permanecen mudas en la consulta a medida que los acontecimientos se van revelan­do. Sólo después, cuando abandonan el estado hipnótico, descubren que han presenciado las mismas escenas y han sentido las mismas emo­ciones. Y sólo entonces yo me doy cuenta de que se relacionaron en vidas pasadas.

Pero éste no fue el caso de Elizabeth y Pedro. Sus vidas pasadas se fueron revelando en mi con­sulta independientemente y por separado. Ellos no se conocían. Nunca se habían visto antes. Provenían de distintos países y culturas. Ni si­quiera yo mismo, viéndoles por separado y sin tener ningún motivo para sospechar que existie­ra algún lazo entre ellos, supe ver la conexión, aunque parecían describir las mismas vidas ante­riores con unos detalles y sentimientos increíble­mente parecidos.

¿ Es posible que se hubieran amado y después perdido mutuamente en todas sus vidas pasadas?

Al principio, ni mis colaboradores ni yo nos dábamos cuenta de la fascinante trama que se empezaba a desarrollar en la confiada y tranquila atmósfera de mi consulta.
Yo fui el primero en descubrir el vínculo que había entre ambos.

Pero ¿ qué hacer? ¿ Debía de­círselo? ¿ Y si estaba equivocado?

¿ Y el secreto profesional entre médico y paciente? ¿Qué pasa­ría con sus relaciones en esta vida? ¿ Estaba tal vez jugueteando con el destino?

¿Y si una rela­ción en su vida actual no formaba parte de sus planes o no era lo más conveniente para ellos? ¿ Y si otra relación fracasada bloqueaba su evolu­ción en la terapia y debilitaba la confianza que habían puesto en mí?

Durante mis años de estu­dios de medicina y mi estancia como residente psiquiatría en la Universidad de Yale se me había inculcado la idea de no perjudicar a los pacientes. Ante la  duda, no hay que causar ningún daño.

Tanto Elizabeth como Pedro estaban mejorando. ¿Debía entonces olvidarme del asunto?.
A Pedro le quedaban pocas sesiones y pensaba abandonar el país.

Era importante que yo tomara una decisión.continuará de aca en adelante

Consulta por el Estudio de Vidas Pasadas
Promo especial por reservar y confirmar tu estudio antes del día 10 de cada mes, 20% de descuento en su valor
Contactanos

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: