experiencias de un alma entrante

22 Ene

¿Si te pidieran trabajar en ese planeta, en qué podrías contribuir a su cultura? ¿Podrías enseñar desde la percepción y la experiencia de tu corazón? ¿Cómo te sentirías habiendo dejado a tu familia y a tu compañero en la Tierra? ¿Te aventurarías a salidas y entradas al cuerpo físico para viajar a casa de vez en cuando? ¿Qué tipo de obstáculos te encontrarías? ¿Podrías proporcionar tecnología, enseñar conceptos y filosofías que se alinearan y despertaran a esa cultura hacia una versión de su potencial más expansiva?

Eso me ocurrió a mí…
Me llamo Shaari. Soy una mujer extraterrestre que se integró en un cuerpo humano femenino en 1989. Soy comandante en el Comando Estelar, una organización interplanetaria que consiste de diferentes culturas y seres universales. La mayor parte de mi vida, aproximadamente unos 750 años, he vivido y trabajado para este Comando. Nací como híbrida Pleyadiana/Arcturiana, mi creación fue ideada por un consejo Pleyadiano y Arcturiano. Como tal, no tengo un padre y una madre, pero me refiero a estos consejeros como vosotros llamáis a los padres. Llevo la curiosidad Pleyadiana en la semilla de mi conciencia y la habilidad Arcturiana para sanar la integración del pensamiento en diferentes culturas. En el Comando Estelar trabajo como sanadora holográfica y profesora interdimensional. Asisto a otros representantes interplanetarios a cambiar y alinear su conciencia antes de sus viajes interestelares. En nuestro reino, el pensamiento propulsa la forma y la claridad del pensamiento asegura la manifestación de esta realidad instantánea.
En el Comando Estelar viajamos por encima de la velocidad de la luz, viajamos a la velocidad del pensamiento. Cada falta de alineación del pensamiento de uno puede alterar la trayectoria y las coordenadas de una misión. La falta de equilibrio en el pensamiento mientras se viaja a través de Portales Estelares o cualquier otro fenómeno interestelar, puede resultar en la total fragmentación de la forma de vida de uno y de su nave lanzadera.
Durante mis primeros años pasé la mayor parte a bordo de varias naves. Me sentía fascinada por cómo diferentes culturas creaban su existencia a través del pensamiento. Como resultado, empecé a trabajar con los guardianes del reino Akáshico. Me especialicé en simbología holográfica, desarrollando un nivel experto en registrar estos símbolos y transcribirlos según la información de los archivos Akáshicos. Estos archivos son una biblioteca de recursos universales enorme que contiene las opciones y las decisiones de las almas y sus conciencias. Los archivos Akáshicos se utilizan frecuentemente para alinear a los viajeros interplanetarios con su visión, objetivos e intenciones antes de realizar su viaje multidemensional.
También tengo una familia y un compañero que se llama Mishar. Es un varón Arcturiano extraterrestre, un consejero y sanador completamente iniciado, que trabaja como comandante en el Comando Estelar. Tiene la habilidad de utilizar sus alas para cambiar la conciencia, a través de diferentes frecuencias de color, luz y sonido a través de una serie de plumas armoniosamente entonadas. Su cuerpo extraterrestre es bastante alto, entre 6,4 y 7´, y la envergadura de sus alas es de al menos 6 pies. A bordo, Mishar trabaja con los consejeros de alto nivel, monitoreando patrones meteorológicos causados por las fluctuaciones del pensamiento en cualquier conciencia de masas. Cuando observa cambios en los patrones del clima de la Tierra, suele utilizar elevadas frecuencias de sonido para equilibrar determinadas áreas en la conciencia de masas.
Mi invitación a la Tierra…
Mi compañero Mishar y yo acabamos de regresar del planeta Ur, donde hemos estado observando y asistiendo al desarrollo de la conciencia de una forma de vida primitiva. Nuestro viaje de vuelta nos ha traído al cuarto cuadrante del sistema solar de la Tierra. Ahí, localizado detrás del sol de la Tierra, nuestra nave “Estrella del Oeste” ha estado orbitando. La Estrella del Oeste es nuestra nave nodriza y alberga a varios cientos de miles de representantes Intergalácticos, la mayoría de ellos extraterrestres. Bajo el comando de Veyares, opera según las estrictas directivas de Ashtar, del Comando Estelar y del Consejo Intergaláctico de los Doce.
De regreso en la nave Estrella del Oeste, Mishar y yo enseguida fuimos escoltados a nuestras respectivas cámaras de sanación. Allí nos proporcionaron nuevos “uniformes”, reemplazando la tradicional prenda con una luz líquida azul platino que cubría nuestra forma. Este baño energetizó y elevó la tasa vibratoria de nuestros cuerpos de luz, lo que nos permitía mantener una mayor conectividad con la nave. Este cambio de uniforme también significaba un cambio en nuestras funciones, una promoción de rango.
Desfilando, nos escoltaron, pasando por el atrio localizado en el centro de la nave Estrella del Oeste. Este atrio es enorme, con cientos de niveles o plantas que actúan como invernaderos para distintos tipos de vegetación interplanetaria. Desde cada nivel, miles de seres y estudiantes honraron nuestra presencia mientras entrábamos en las cámaras del alto consejo. En el interior de la cámara permanecieron solamente unos pocos consejeros, junto con Ashtar, Bashar, Veyares, Solara, Torin, y el Consejero Aarah, Formaron un círculo a nuestro alrededor y pensé que quizás Mishar y yo íbamos a recibir una reprimenda por haber prolongado en exceso nuestra bienvenida permanencia en el planeta Ur.
Para nuestro deleite, el Concejal Aarah y Ashtar nos ofrecieron a Mishar y a mí la oportunidad de nuestra vida: ofrecer nuestra colaboración en el salto cuántico de conciencia de un planeta evolutivo y sus especies. Esta tarea involucraba la integración consciente en la forma de vida nativa del planeta. Significaba vivir, aprender e interactuar con esa cultura. Era un desafío para aprender las principales formas de comunicación que posibilitarían al Comando Estelar interactuar de manera más directa con los ciudadanos de esa cultura.
Se nos ofreció la opción de una de las siguientes tareas: la primera opción era integrarnos en una forma de vida primitiva que estaba comenzando a realizar el cambio hacia una realización consciente. La otra tarea implicaba integrarse en un cuerpo humano, para aprender y descifrar sus patrones de comunicación para poder prepararles a interactuar con extraterrestres, para establecer la creación de un intercambio intergaláctico comercial y tecnológico. El trabajo en la Tierra duraría seis años, y después regresaríamos a nuestra nave Estrella del Oeste, y asumiríamos el mando de Veyares.
La nave Estrella del Oeste está programada para llevar a cabo gran parte de la interacción visible con los habitantes de la Tierra en el próximo siglo. Hasta la fecha, Mishar no ha recibido la invitación consciente de ningún hombre para poder integrarse en su cuerpo. Sin embargo, yo me integré hace un poco más de tres años, y todavía tengo recuerdos conscientes y mantengo contacto con Mishar y con mi nave con regularidad.
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