Examen del ADN

17 Oct

Examen del ADN

Comenzaremos concentrándonos en lo químico. En su mayoría, ustedes no son científicos, así que hablaremos en lenguaje llano. Visualicen al ADN por un momento… un par de nucleótidos retorcidos que cuelgan en una superestructura de azúcar. Hay mucho de eso cuando empiezan a observarlo, pero sólo hay cuatro partes que se repitan tan seguido y de tantas formas Es asombroso: están involucrados tres mil millones de pares básicos.

Se supone que esta enorme cantidad de pares básicos conforma todo el genoma humano, y recientemente ustedes “trazaron un mapa” de él y deberían estar orgullosos de eso. Pero lo que les vamos a presentar esta noche es esto: ¡Están en una caja y están errados! Incluso se desviaron en el estudio inicial del trazado del mapa del ADN. Piensan que saben cómo funciona, pero no es así, y sólo están buscando lo que esperan encontrar, ya que piensan que saben cómo funciona.

¡Tres mil millones de pares básicos! Bueno, el mapa del genoma está hecho, pero es como obtener un libro en un idioma extraño que nunca vieron. Finalmente, serán capaces de fotografiar cada página y ahora pueden ver cada letra. Así que éste es el momento de interpretar el lenguaje desconocido y que tenga sentido lo que dice el mapa de este genoma humano. Y aquí es donde entra el prejuicio, porque de entrada sus científicos dicen: “Notamos que hay un montón de codificación y química, ¡pero sólo un tres por ciento parece estar haciendo algo! Podemos decir que el tres por ciento está haciendo algo porque ésas son las partes de proteína codificada del ADN que crean los genes del genoma humano.

El resto, el noventa y siete por ciento, parece no estar haciendo nada.”

Sus biólogos continúan: “No va a ser muy difícil encontrar las respuestas que necesitamos porque hemos descubierto que sólo el tres por ciento del ADN hace algo y que hay sólo alrededor de 40.000 genes que son creados a partir de este tres por ciento de partes de proteína codificada. Ahora podemos comenzar a descubrir qué hace funcionar al cuerpo y desechar el grueso del ADN de no proteína codificada porque es sólo el remanente de miles de años de evolución. De hecho, vamos a llamarlo chatarra.”

Sus científicos marcaron al noventa y siete por ciento de su ADN como “chatarra”. Ahora bien, en esto hay algunas cosas que están mal, incluso en su propia realidad y lógica de 4D. Estudiemos sólo una o dos de ellas. Pero primero, digamos por qué hacen esto los científicos. En resumen, dicen: “Obviamente, esta parte del ADN no codificada es un sobrante del desarrollo humano. Ya no se lo necesita, y ya no se lo utilizará más. Es chatarra. De algún modo, el antiguo Humano la necesitaba, pero ahora no.” Y prueban su lógica así. Dicen: “Porque una cebolla tiene 36.000 millones de pares base… doce veces el tamaño del Genoma Humano. Es obvio que tiene un montón de chatarra también”.

En su lógica, siguen: “Las cebollas no se condicen con la complejidad de un Humano, así que obviamente la naturaleza ha creado incluso más ADN chatarra para este vegetal que para el humano. Debe ser la forma en que funciona la naturaleza. Las cebollas no son inteligentes como los Humanos.” ¿De veras? Quiero hacerles notar que las cebollas no hacen la guerra. (Risas) Salgan del síndrome “creo que sé cómo funciona”. Es posible que las cebollas sean mucho más complejas de lo que ustedes creen. ¿Y si tuviesen instrucciones impresas para que la nutrición y la rica relación con Gaia vaya muy profundo… de forma más compleja a nivel interdimensional que incluso lo que ustedes están pasando como Humanos? ¿Pensaron alguna vez en eso? Quizá haya un propósito para ellas que está oculto… ¡uno que requiere una conexión con todos los vegetales del planeta!

El noventa y siete por ciento del ADN humano No es chatarra. Examinemos a la Naturaleza por un momento. ¿Cuántos de ustedes estudiaron alguna vez ese hermoso proceso de cambio natural que ustedes llaman evolución? De veras, ha modelado profundamente al planeta y el proceso de la vida es muy eficiente. Pueden verlo operar dentro de ciertas especies incluso en su propio lapso de vida. Aquellos científicos que estudiaron biología les dicen que el pez que ya no necesita ojos en el fondo del océano, los perdió. Las criaturas que ya no necesitan piernas, desarrollan aletas… y viceversa. Tampoco toma siempre tanto tiempo, e incluso pueden verlo funcionar en los insectos a medida que cambian sus colores de supervivencia durante varias generaciones para estar acordes con lo que está sucediendo en su medio ambiente, o los cambios en sus depredadores.

Verán, la evolución es muy, pero muy eficiente. No crea desperdicio. Siempre está en modo de supervivencia. Así que les pregunto, ¿cómo concuerda eso con el modelo en el que su ADN es chatarra en un noventa y siete por ciento? ¿Realmente creen que su biología evolucionó tan preciosa y hermosamente con la ayuda de las semillas de las Siete Hermanas hacia un lugar donde ustedes se hallan con un noventa y siete por ciento de chatarra? No. No funciona así.

“Entonces, de qué se trata, Kryon?” , podrán preguntar.

Aquí va la primera metáfora del día. Ustedes identificaron todas las letras del código del ADN, pero luego hacen presunciones sobre ellas, y la que hicieron es una de las peores. Decidieron desde las profundidades de su sabiduría, y de todo lo que saben, que sólo una letra del ADN es importante e (imaginemos para la metáfora) que es la letra “e”.

Ahora bien, acuérdense que ésta es una metáfora. ¡Así que, por lo tanto, las únicas palabras del ADN en los tres mil millones de pares base a las que les van a prestar atención, son las palabras que tengan una “e”! ¡Al fin y al cabo, todos saben que las palabras que no tienen una “e” son chatarra!

Su limitación, basada en esta pobre presunción, es que su conocimiento de cómo funcionan probablemente las cosas es eliminar todas las letras excepto la “e”.

En esta metáfora, esa letra resulta ser su idea de cómo trabajan los genes, y los genes son los ladrillos de la vida y la única química activa que pueden ver en acción. Más aún, sus científicos dicen que los genes son construidos químicamente en el ADN por ADN de proteína codificada. Si no ven los códigos de proteína, o las letras que conforman los códigos de proteína, no van a obtener ningún gen, los que para ustedes son los únicos ladrillos de vida importantes. Por lo tanto, según el argumento, si no hay códigos de proteína dentro del ADN, entonces, es chatarra. En otras palabras, ignorando la historia de la evolución, ustedes han prejuzgado la forma en que funciona todo eso y, basados en su premisa, decidieron qué es importante y qué no lo es.

Querido Ser Humano, lo que deseamos decirte es que la “chatarra”… el noventa y siete por ciento, es donde está el tesoro.

Está en el ARN. Hay más de 120.000 genes en el genoma humano. ¡Algún día descubrirán que tenemos razón, porque si sólo cuentan las “e”, hay únicamente 40.000! (otra vez en la metáfora). Vean este acertijo de la siguiente manera: Las porciones de proteína codificada del ADN son el mortero y los ladrillos para las construcciones de la vida, que se edifican constantemente en el cuerpo. La genealogía que estudiamos con tanta diligencia es sólo proteína codificada, y sólo representa los ladrillos del edificio. La inteligencia del diseño, y la parte que representa los conjuntos de instrucciones es el ARN, y representa la mayoría de su ADN… pero no está organizado linealmente y, por lo tanto, no hay codificaciones que tengan sentido.

En la linealidad, ustedes esperan que las palabras del ADN tengan una forma determinada, como en la matemática o en la programación de computadoras. Si observan un código, normalmente tiene marcadores de comienzo y detención. Tiene indicadores lineales. En biología sucede lo mismo, excepto que ustedes sólo observan los marcadores lineales en el tres por ciento del ADN. Dentro del noventa y siete por ciento del ARN, no hay una codificación que tenga sentido. Es interdimensional, está escrita en un lenguaje interdimensional que no tendrá sentido para nadie hasta que comiencen a emplear la matemática de base doce. Entonces se encuadrará en un patrón, una retícula. Comenzarán a ver las partes que se repiten y hay muchísimas. Empezarán a coordinar el ARN y las instrucciones con la genealogía que es proteína codificada. Los códigos de instrucción tienen una profundidad de doce capas.

Ahora les pregunto, si realmente quisiesen estudiar el ADN, ¿querrían saber acerca de los ladrillos o querrían hablarle al albañil que los está colocando? La respuesta es evidente. Sin embargo, ustedes sólo estudian los ladrillos, o su programación.

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